La Legislatura de Córdoba volvió a ser escenario de un escándalo político que terminó con la oposición abandonando el recinto. El conflicto estalló cuando el oficialismo decidió alterar la modalidad de votación, desoyendo los acuerdos alcanzados en la Comisión de Labor Parlamentaria. Según los bloques opositores, el peronismo cambió las reglas a último momento para imponer su voluntad.
La sesión comenzó con fuertes discusiones y continuos pedidos de cuarto intermedio por parte de la Presidencia. Las negociaciones previas habían establecido que las votaciones serían realizadas mediante el sistema electrónico, pero el oficialismo optó por hacerlas a mano alzada. Esa decisión fue interpretada como una maniobra para controlar el resultado y desatar el caos.
Uno de los legisladores que se retiró del recinto aseguró que el PJ “rompió su propia palabra”. Sostuvo que no se trataba de una diferencia menor, sino de un intento de silenciar debates relevantes sobre el gasto público y el funcionamiento de agencias estatales. Para la oposición, el oficialismo buscó evitar la exposición de temas sensibles para la gestión provincial.

Acuerdos rotos y un bloque oficialista dividido
El conflicto dejó en evidencia las tensiones internas dentro del propio peronismo. La reciente incorporación de un legislador disidente fortaleció numéricamente al bloque oficialista, pero también reavivó las disputas por su liderazgo. Mientras tanto, la oposición acusa al PJ de utilizar su mayoría para “vaciar de contenido” las sesiones legislativas.










