En marzo de 2021 comenzaron a reportarse muertes sospechosas de recién nacidos en el Hospital Materno Neonatal "Dr. Ramón Carrillo", un establecimiento público de la ciudad de Córdoba. Lo que en principio se intentó hacer pasar como una sucesión de casos aislados terminó por convertirse en una de las tragedias institucionales más oscuras y aberrantes de los últimos tiempos.
¿El lugar? Un hospital estatal. ¿La presunta responsable directa? Una enfermera profesional. ¿Los responsables políticos? Funcionarios públicos que miraron para otro lado y dejaron que bebés inocentes murieran en manos del sistema.
Según la acusación judicial, la enfermera Brenda Agüero habría inyectado sustancias en dosis letales a recién nacidos. Esto derivó en cinco homicidios y ocho intentos más.














