A escasos metros del Obelisco, un ladrón le apuntó con una pistola en el pecho y lo obligó a entregarle el instrumento, un bandoneón marca Germania de 1930, cuyo valor no solo es económico, sino profundamente sentimental para el músico.
El músico, visiblemente afectado, declaró: "Me pusieron un arma en el pecho, quedé paralizado y lo entregué". Agregó con profunda tristeza: "Ahora no me puedo comunicar ni expresar, el bandoneón era mi compañero de vida, lo cuidaba, limpiaba y afinaba como a un ser querido".













