La estructura de La Libertad Avanza en Córdoba ya no depende de sellos prestados ni acuerdos transitorios. Con Gabriel Bornoroni como referente local y la personería jurídica nacional consolidada, el espacio libertario se muestra listo para competir sin intermediarios.
Desde que la marca Milei comenzó a instalarse con fuerza entre los votantes cordobeses, el partido se convirtió en una referencia electoral por sí misma. Las figuras que lo representan, como Bornoroni, expresan esa nueva etapa: autosuficiencia organizativa y apoyo popular.
Mientras, algunos espacios políticos que antes acompañaron intentan negociar su continuidad dentro del armado. No obstante, si no tienen lugar en el partido armarán estructuras paralelas. Éstas sólo cumplirían con el fin de confundir al electorado, puediendo erosionar el caudal de votos del oficialismo nacional.

Bornoroni capitaliza la marca Milei
Gabriel Bornoroni, jefe de bloque en Diputados, concentra hoy la tarea de ordenar el espacio sin necesidad de sellos ajenos. Su cercanía con Karina Milei y su rol como interlocutor confiable lo posicionan como el principal armador provincial.
Cabe recordar que el diputado cordobés es una figura clave en el espacio, siendo presidente de LLA en Córdoba. Así, entre sus principales actividades en la provincia se destacan las diversas campañas masivas de afiliación al espacio. De igual manera, sobresale su trabajo de territorialización en todo el distrito, asignando grandes referentes en todas las localidades de la provincia.
Los tiempos de acuerdos de ocasión quedaron atrás. Hoy, el sello de La Libertad Avanza tiene vida propia, arrastra votos y entusiasma a miles de cordobeses esperanzados con la transformación que Javier Milei impulsa desde el Gobierno nacional.

El Partido Libertario, entre la espera y el riesgo del armado paralelo
Agustín Spaccesi, legislador y titular del Partido Libertario, expresó su voluntad de seguir dentro del esquema nacional, aunque no descartó una lista propia. La estrategia, sin embargo, podría resultar contraproducente si se interpreta como una competencia directa con LLA.
El riesgo de atomizar el voto liberal y confundir al electorado con sellos paralelos no es menor. Cuando la ciudadanía se identifica con un proyecto, lo último que necesita es una proliferación de segundas marcas que terminen debilitando al espacio que dicen acompañar.











