La flamante Casa de las Infancias “María Elena Walsh” abrió sus puertas en el ex Centro Cultural General Paz con discursos cargados de simbolismo político. Passerini se mostró crítico con el gobierno nacional y usó la ocasión para victimizarse ante un país que reclama austeridad. La inauguración se presentó como un hito cultural pero en la práctica no aporta soluciones concretas a los problemas cotidianos de las familias.
Durante su alocución, el intendente sostuvo que “la ternura pasa a tener un valor político. Y hoy aquí la ternura es una política pública”. Sus palabras buscaron instalar una épica en torno a un proyecto que apenas funciona como escenografía. Mientras tanto, los vecinos observan cómo el dinero de sus impuestos se gasta en espacios sin impacto real en la calidad de sus vidas.
Con tono desafiante, buscó diferenciarse de Milei y sostuvo: “¿Saben cuál es el único juguete que los chicos no van a ver acá? Una motosierra”. El mensaje apuntó contra la política de recorte del gasto público nacional. Lo irónico es que Passerini necesita rechazar la motosierra porque sostiene una municipalidad sobredimensionada que devora recursos a diario.











