La Municipalidad de Córdoba confirmó que desde el 25 de noviembre entrará en vigencia la reglamentación que legaliza las apps de transporte. Uber, DiDi, Cabify e inDrive podrán operar bajo un sistema que exige registro, controles técnicos y licencias habilitadas. El municipio busca poner fin a años de funcionamiento irregular con un esquema transparente y moderno.
La decisión responde a una realidad ya instalada en la ciudad: miles de cordobeses eligen a diario viajar mediante plataformas digitales. La tecnología transformó la movilidad urbana y amplió la competencia, ofreciendo precios claros y trazabilidad en cada viaje. Para el municipio, era insostenible mantener la prohibición mientras los usuarios se volcaron masivamente a las apps.
Pese a ello, el gremio de taxistas y remiseros amenaza con volver a las calles en protesta. En lugar de adaptarse a las nuevas reglas del mercado, los sindicatos insisten en sostener privilegios de un modelo agotado.

Un gremio que se resiste a la modernización
Miguel Arias, titular del Sindicato de Peones de Taxis, expresó su rechazo a la medida y advirtió sobre supuestas “pérdidas de empleo”. Sin embargo, los datos oficiales muestran que el número de viajes realizados mediante apps supera ampliamente al del sistema tradicional. Los usuarios priorizan eficiencia, seguridad y libertad para elegir cómo moverse.
Arias sostuvo que la reglamentación “blanquea lo ilegal” y denunció que los vehículos de las plataformas “no están en condiciones”. Lo cierto es que la nueva norma exige habilitaciones, seguros y revisiones técnicas, los mismos requisitos que rigen para taxis y remises. El argumento sindical parece más un intento de conservar poder que una defensa del servicio público.










