La Unión Europea dio un nuevo paso en su estrategia para reducir la dependencia económica de China al anunciar la preparación de una legislación que obligaría a las empresas del bloque a diversificar sus fuentes de suministro de productos estratégicos, en respuesta a las crecientes preocupaciones por los desequilibrios comerciales y los riesgos asociados a la concentración de cadenas de abastecimiento en el gigante asiático.
La decisión fue respaldada por los líderes de los 27 países miembros durante una cumbre celebrada en Bruselas, donde también acordaron intensificar el diálogo con los principales socios comerciales de la UE sobre los desequilibrios macroeconómicos globales y evaluar la necesidad de nuevas medidas comerciales para proteger los intereses europeos.
Aunque las conclusiones oficiales de la reunión evitaron mencionar directamente a China, el país asiático fue el principal foco de las discusiones. La presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, explicó que Bruselas presentará próximamente una propuesta legislativa destinada a incentivar una mayor diversificación de proveedores en sectores considerados esenciales para la seguridad económica del bloque.
Según la funcionaria, las empresas europeas han avanzado demasiado lentamente en los esfuerzos por reducir riesgos asociados a la dependencia de China. Von der Leyen señaló que la situación quedó en evidencia el año pasado, cuando Pekín aprovechó su posición dominante en el procesamiento de minerales críticos para imponer restricciones a las exportaciones de tierras raras, recursos fundamentales para industrias tecnológicas, energías renovables, defensa y fabricación de vehículos eléctricos.
La presidente de la Comisión Europea anunció la presentación de un proyecto de ley que apunta a reducir la dependencia de China en sectores esenciales
La presidente de la Comisión Europea indicó que el escenario ideal sería que las compañías aceleren voluntariamente la diversificación de sus cadenas de suministro, lo que podría incluso hacer innecesaria la nueva regulación. Sin embargo, advirtió que los datos actuales reflejan una necesidad urgente de corregir los desequilibrios existentes y redefinir la relación económica con China.
Las preocupaciones europeas se han intensificado por el creciente déficit comercial con la segunda economía más grande del mundo. Diplomáticos comunitarios señalaron que existe un consenso cada vez mayor entre los Estados miembros respecto a la gravedad del problema, que actualmente representa cerca de 1.000 millones de euros diarios en favor de China.
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, afirmó que una brecha comercial de esa magnitud es ''simplemente insostenible'' y lamentó que los reiterados reclamos europeos no hayan producido avances concretos por parte de Pekín. Costa defendió la necesidad de mantener el diálogo con China, pero subrayó que la UE no puede continuar ignorando un desequilibrio que considera perjudicial para la competitividad de las empresas europeas.
El presidente del Consejo Europeo advirtió por las consecuencias de la brecha comercial deficitaria que existe con el gigante asiático
El contexto internacional también ha contribuido a reforzar las preocupaciones del bloque. La reducción del acceso al mercado estadounidense debido a tensiones comerciales transatlánticas ha aumentado la presión sobre las economías europeas, que buscan fortalecer su resiliencia frente a posibles interrupciones en el comercio global.
Por su parte, China respondió a las recientes iniciativas occidentales cuestionando los esfuerzos coordinados del G7 para reducir la dependencia de minerales estratégicos. Pekín sostuvo que los países industrializados deberían respetar los principios de la economía de mercado y las normas del comercio internacional, en lugar de promover alianzas cerradas o bloques económicos excluyentes.
Durante la cumbre, los líderes europeos también acordaron coordinar respuestas comunes ante eventuales represalias comerciales de terceros países. El primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, advirtió que algunos Estados miembros son más vulnerables que otros a medidas de presión económica, por lo que la unidad del bloque será fundamental para afrontar posibles desafíos futuros.
El primer ministro de Bélgica aseguró que algunos países europeos son mas susceptibles que otros a sufrir la presión económica de Beijing