Las imágenes recorrieron el mundo, generando indignación y una catarata de insultos hacia los terroristas de izquierda que, semanas atrás, vandalizaron la casa de Lionel Messi en Ibiza.
Se trata de una auténtica fortaleza, construida sobre un terreno nivelado frente a acantilados que, aunque no son parte de la propiedad, parecen formar parte de ella. La gente se expresó: "¿Se metieron con Messi? ¿Qué culpa tiene Messi del calentamiento global? ¡Con Messi, no!". Estas preguntas y exclamaciones cruzaron desde Argentina hasta España tras el ataque vandálico con témpera soluble de preescolar en la mansión del campeón del mundo.
Posteriormente, se inició un reclamo por daños económicos que los activistas, después de pasar dos días detenidos debido al crimen, ahora consideran absurdo pagar. Los abogados de Messi presentaron una demanda ante la Justicia, exigiendo 50 mil euros por los daños causados. Alegan que esa es la cantidad necesaria para reparar el daño ocasionado.
"Estuvimos detenidos dos días. No fue inmediatamente, sino un día después del ataque. La policía llegó y se produjo la redada. Hicimos los trámites y nos dejaron ir. Pero ahora, ¿no es absurdo tener que pagarle a Messi esa cifra por haber pintado su casa con témpera que se quita con una simple lavada? Sus abogados nos exigen eso", comentó un activista, líder de la organización terrorista, en una entrevista con Clarín.
El militante de izquierda considera que el vandalismo contra la propiedad de Messi "ha sido un éxito", a pesar de recibir insultos de todo el mundo por meterse con una de las personalidades más queridas.
El ataque a la mansión de Messi
Aquella noche, los dos delincuentes de Futuro Vegetal, tras tirar pintura roja y negra sobre la fachada, se fotografiaron frente a su “obra” y desplegaron un cartel con la frase: "Help the Planet - Eat the Rich - Abolish the Police" (“Ayuda al planeta, cómete al rico, abole la policía”).
La vivienda, ubicada en una de las zonas más exclusivas de España, Cala Tarida, en el municipio de Sant Josep, casi nunca está habitada. Tiene una planta baja de 420 metros cuadrados, un sótano de 16,79 metros, un anexo de 38,85 metros y una piscina de 92 metros. La finca cuenta con una superficie de algo más de 16.000 metros cuadrados. El ataque, según los activistas de izquierda, tiene como objetivo denunciar la "responsabilidad de los ricos" en la "crisis climática".








