En un giro rotundo que confirma el retorno de la confianza internacional bajo el liderazgo del presidente Javier Milei, la petrolera de bandera YPF ha logrado un hito financiero que marcará el despegue definitivo de la cuenca neuquina. Bajo la conducción de Horacio Marín, CEO de la compañía, YPF firmó una carta mandato con James Scriven, titular del BID Invest (el brazo privado del Banco Interamericano de Desarrollo), para estructurar un financiamiento de hasta USD 500 millones.
Estos fondos, esquivos durante la gestión kirchnerista, serán destinados exclusivamente a subsanar el cuello de botella logístico en la provincia de Neuquén, donde la desidia estatal del pasado dejó una red vial colapsada e incapaz de soportar el boom productivo del shale.

Esta inversión se enmarca en el ambicioso Plan 4x4, diseñado por Marín con un objetivo claro y contundente: cuadriplicar el valor de YPF en cuatro años y posicionar a la Argentina como una exportadora de hidrocarburos no convencionales de escala mundial hacia 2030.
El desarrollo de Vaca Muerta enfrenta hoy las consecuencias de años de falta de planificación. El salto en la actividad ha provocado un colapso en la infraestructura vial de Neuquén y Río Negro, resultando en accidentes, horas perdidas por congestión y demoras críticas en el abastecimiento hacia Añelo, el corazón del shale argentino.
Ante la incapacidad histórica del sector público, el gobierno actual impulsa mecanismos de financiamiento público-privado. La seriedad de esta gestión ha permitido que:
Un consorcio de 10 compañías operadoras ya conformara un fideicomiso para pavimentar un bypass de 60 kilómetros en Añelo.
Se implementen esquemas de peajes o compensaciones sobre regalías hidrocarburíferas para que las empresas recuperen el capital adelantado.









