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Reino Unido

El principal asesor de Boris Johnson renunció abruptamente a su cargo: se terminó el ala de derecha en el gobierno inglés

Dominic Cummings, el jefe de asesores de Downing Street y mano derecha de Boris Johnson, renunció ayer por la noche y vació abruptamente su oficina, tras perder una puja de poder con el sector progresista del Gobierno.

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Dominic Cummings, principal asesor y mano derecha del primer ministro Boris Johnson, renunció ayer por la noche y vació abruptamente su oficina en No10 Downing Street. El quiebre se venía rumoreando hace tiempo y fuentes extraoficiales habían asegurado que su salida ya estaba pactada para enero del año que viene, después del Brexit.

Cummings fue uno de los principales artífices de la campaña del Brexit, lideró el equipo de “Vote Leave” en 2016 y construyó personalmente la imagen y la campaña de Boris Johnson para las elecciones de 2019, donde el Partido Conservador obtuvo uno de sus victorias más abultadas de la historia.
Su experiencia en campañas políticas de derecha en todo Europa y su estrecha relación con Steve Bannon, quien cumplía un rol similar al de Cummings en la Casa Blanca con Trump, lo habían convertido en una de las figuras electorales más codiciadas del Reino Unido. Luego de cortejar con Nigel Farage y Jacob Rees-Mogg, finalmente terminó trabajando con Johnson cuando éste ganó la interna conservadora tras la dimisión de Theresa May en 2019.
Sin embargo, Boris Johnson nunca estuvo satisfecho con la agenda que Cummings le hacía implementar en el país, y renegaba cuando su asesor le pedía que se parezca más a Trump o a Bolsonaro.

Dominic Cummings salió abruptamente de Downing Street el 13 de noviembre por la madrugada.

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Junto al Secretario de Comunicaciones, Lee Cain, Cummings representaba el ala de derecha dentro del Gobierno, y habían estado tratando de limpiar de la administración a muchos funcionarios históricos del Partido Conservador que hace tiempo que pactaron con la izquierda. Esta puja de poder terminó siendo derrotada por la Secretaria de Prensa, Allegra Stratton, y la novia de Johnson, Carrie Symonds, quien ha ganado una fuerte influencia en Downing Street en los últimos meses, tratando de correr al mandatario a la izquierda.

Symonds está comprometida con Boris Johnson desde 2019 y juntos tienen un hijo recién nacido, y es la primer mujer que reside en Downing Street sin estar casada con el Primer Ministro. A pesar de estar con uno de los políticos más conservadores del espectro político inglés, ella es una incansable militante del aborto, del feminismo, del cambio climático y del ecologismo.
Si bien fuentes cercanas a la pareja aseguran que la ideología de Symonds nunca interfirió con la carrera política de su pareja, desde que Boris estuvo internado en graves condiciones por el COVID-19 en marzo de este año, se ha notado una clara impronta suya en la agenda del Primer Ministro, a costa de la de Cummings.
Esta puja de poder finalmente terminó con la renuncia de Cummings, la inminente salida de Cain, y la desaparición total del ala derechista en el gobierno de Boris Johnson.

Carrie Symonds, la comprometida del Primer Ministro Boris Johnson.

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El ahora ex asesor Cummings había negociado con el Partido del Brexit en 2019 para que se baje del proceso electoral y no divida el voto de derecha. Esto, junto a una contundente agenda de derecha, que se centró en aumentar la seguridad, reinvertir en el sistema de salud y reformar la política de inmigración (logrando aprobar el Brexit), le logró un histórico triunfo a Boris Johnson con casi el 45% de los votos, una cifra solo superada por Margaret Thatcher en 1979.

Pero la pandemia del coronavirus revolucionó toda la agenda en 2020, la promesa de reinvertir en salud se convirtió en el único objetivo de Boris, el Brexit se logró pero las negociaciones con la Unión Europea fueron desastrosas y el presupuesto en seguridad terminó siendo más bajo que el de 2019.

En estos caóticos meses de coronavirus, cuarentenas y recesión, la prensa británica además lanzó una campaña para desprestigiar a Cummings, acusándolo de haber roto la cuarentena que él mismo había recomendado , a pesar de que en realidad él fue el mayor detractor de la cuarentena en el círculo íntimo de Johnson.

Boris no salió a defender a su asesor y las fricciones entre ellos se volvieron irreconciliables.

No se sabe el destino de Cummings, pero a sus 48 años el asesor estrella del Gobierno lideró las exitosas campañas para que el Reino Unido no adopte el euro, múltiples campañas distritales, el Brexit en 2016 y la campaña nacional del Partido Conservador de 2019; y todo esto sin siquiera estar afiliado a los Conservadores.

Por su parte, el futuro de Boris también es incierto. Un diputado conservador dijo hace poco que cuando Boris Johnson asumió en diciembre 2019 “todos pensaban que iba a gobernar por 10 años, pero que después del COVID-19, les sorprendería si llega a los 10 meses de gobierno“.

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Economía

Lo positivo del Brexit: Colombia y Reino Unido firman un tratado de libre comercio que beneficia a ambos países

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El primer Ministro Boris Johnson y el presidente Iván Duque formalizaron un nuevo tratado de libre comercio. Tras haber abandonado la Unión Europea, el Reino Unido busca abrirse aún más al comercio internacional.

El Reino Unido sigue profundizando sus lazos con el comercio internacional, por lo que su salida de la Unión Europea no supone una impronta proteccionista. El presidente Iván Duque y el primer Ministro Boris Johnson acordaron formalizar un tratado de libre comercio.

Este tratado ya había sido suscrito el 15 de mayo de 2019, pero no había tenido vigencia legal y debía formalizarse. La ministra de Comercio de Colombia, María Ximena Lombana, aseguró que el TCL entrará en plena vigencia al cabo de unas pocas semanas para apuntalar los últimos detalles de índole meramente técnico.

Con esta nueva incorporación, Colombia mantendrá el libre comercio los países de la Alianza del Pacífico, la Unión Europea, Canadá, Chile, Corea, Costa Rica, Estados Unidos, Israel, los países miembros del Mercosur, México, El Salvador, Honduras, Guatemala, y ahora se sumará el Reino Unido.

Por su parte, el Reino Unido mantendrá el libre comercio con los países de la Alianza del Pacífico, la Unión Europea (el Brexit no significó ninguna modificación), Canadá, Suiza, Ucrania, Camerún, África Oriental y Meridional, Ghana, Kenia, Marruecos, Túnez, Israel, Japón, Vietnam, Corea, México, Centroamérica, Ecuador, Perú, Chile, Guyana, y ahora Colombia, entre otros países. Todos y cada uno de los 38 acuerdos del Reino Unido fueron firmados entre 2019 y 2022, por lo que el Brexit no representó una agenda proteccionista.

El TCL entre Colombia y Reino Unido supone la eliminación de la mayor parte de las barreras cuantitativas a la importación, excepto las vinculadas a estándares de salud e higiene. A su vez, las tarifas del arancel MFN percibidas por ambos países quedan reducidas a su mínima expresión.

Se flexibilizan también las rigideces regulatorias para la movilidad de capitales entre ambos países, favoreciendo el movimiento de la inversión extranjera directa. Esto resulta de vital importancia para amortiguar la inestabilidad de la cuenta capital y financiera en cada país.

Entre otros grandes beneficios, se ven erradicadas o minimizadas las barreras comerciales para la agroindustria, la industria automotriz, la industria software, los servicios financieros y el crédito, el sector energético y la infraestructura, entre muchos otros que fueron catalogados como “sectores estratégicos” por el tratado.

El tratado de libre comercio favorecerá, además, un notorio incremento de la productividad en ambos países a partir del desarrollo de las economías de escala. Cada país tendrá un mercado más amplio para producir aquello con mayor productividad relativa, y así conseguir una mayor variedad de bienes y servicios a precios más bajos que antes del libre comercio. 

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Reino Unido

Musulmanes tomaron las cárceles británicas de máxima seguridad y las convierten en centros yihadistas

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Varios medios británicos revelaron que los terroristas musulmanes apresados han tomado las cárceles, estableciendo tribunales judiciales con la Ley Sharia y convirtiendo al Islam radical al resto de prisioneros.

El periódico inglés Daily Star reveló en una reciente investigación que una práctica que ya parece ser la norma en las cárceles británicas donde hay mayoría de musulmanes: tomar de facto el control de la prisión y establecer una red clandestina paralela, donde rige la Ley Sharia.

Según el medio, al igual que sucede con los inmigrantes musulmanes que cometen delitos a diario en la vía pública, el gobierno británico se rehúsa a tomar medidas contundentes contra esta práctica, a pesar de estar en conocimiento de lo que ocurre, por miedo a ser tildados de “islamófobos“.

El diario reveló que dos de las principales prisiones del Reino Unido, la HMP Belmarsh, una prisión de alto perfil que alberga terroristas que han puesto en peligro la seguridad nacional, especialmente jihadistas) y la HMP Whitemoor, que alberga prisioneros violentos y peligrosos), se encuentran siendo manejadas por musulmanes, que incluso establecieron tribunales internos que dictaminan la Sharia.

Algunos de los nombres de estos reos son conocidos, no solo en Gran Bretaña pero en todo el mundo. Por ejemplo, hoy en día en Belmarsh se encuentra encarcelado el británico-somalí Ali Harbi Ali, inmigrante ilegal yihadista culpable del asesinato del parlamentario conservador David Amess.

Por otro lado, en Whitemoor está Baz Hockton, un terrorista asesino en serie encarcelado desde los 16 años culpable de más de 30 cargos y ahora convertido al Islam radical dentro de la cárcel. Hockton y otro preso llevaron a cabo el primer atentado terrorista dentro de una prisión en la historia del país, hiriendo a 3 trabajadores carcelarios.

Ali Harbi Ali (izquierda) y Baz Hockton (derecha).

Cárceles tomadas por el Islam

El Daily Star relata que los prisioneros musulmanes imponen a sus propios “policías”, que no son más que presos árabes que se encargan de azotar y castigar (con trabajos como limpieza de celdas) a quiénes no cumplen las reglas islámicas, llegando incluso hasta a prohibirles usar las duchas y el comedor si no cumplen con la dieta halal (alimentos permitidos por la ley islámica).

Según el especialista anti-terrorista Jonathan Hall, muchas cárceles han sido tomadas por ciertos presos “carismáticos… caudillos árabes en su propia manera”. La sobrepoblación musulmana en las prisiones promovió una serie de mafias islámicas con una jerarquía interna, que tomó control de las partes más importantes de las cárceles.

Según Hall, el personal carcelario se ve imposibilitado de hacer su trabajo efectivamente ya que tienen miedo de tomar acciones que puedan llevar a que pierdan sus trabajos por la cultura de la cancelación, al no saber que cosas se les permite y cuáles no al tratar con musulmanes, y que podrían llevarlos a ser tildados de “islamófobos“.

Los presos que no son musulmanes, no les queda otra que decir que se convirtieron, y adoptar un estilo de vida islámico. Según este reporte, quienes no rezan todos los días o quienes no respetan la dieta halal son “juzgados” por estos “caudillos”, y luego reciben condenas. Todo esto mientras los guardiacárcel miran para otro lado.

Según el medio Daily Mail, esto ocurre por la sobrepoblación musulmana en cárceles, quienes se unen monolíticamente para imponer su religión a los demás presos, y convertir las prisiones en centros de adoctrinamiento yihadista.

Actualmente, el 5% de los ciudadanos británicos son musulmanes. Sin embargo, cometen más del 30% de los delitos, y comprenden casi el 15% de los prisioneros en prisiones regulares.

En las prisiones de máxima seguridad, el porcentaje que se eleva hasta el 20%. Por ejemplo, en la prisión de Whitemoor, mencionada previamente, casi el 50% de los delincuentes aseguran ser de la religión islámica.

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Reino Unido

Reino Unido: Padres de una niña aseguran que “decidió” ser transexual desde los 2 años y quieren “reasignarle” el sexo

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“Le explicamos a él y a su hermano qué son los diferentes géneros, pero también le explicamos que existe lo no binario y él dijo: ‘No soy una niña, creo que soy un niño'”, contó el irresponsable padre.

La locura de la ideología de género sigue a la orden del día. El caso de Esmeralda Stubbings, ahora “Stormy“, ha revivido la polémica en el Reino Unido por los cambios de género en los niños menores de edad.

Matthew Stubbings y su esposa Klara Jeynes, ambos de 44 años, viven en Doncaster, Inglaterra, y hace cuatro años tuvieron mellizos: un varón y una nena llamada Esmeralda. Pero, según ellos, la niña se definió desde muy pequeña como varón, y desde entonces la tratan como tal.

El padre de la niña contó que ella “odiaba atarse el pelo” y “no quería ponerse ni vestidos ni zapatos“. Algo normal para una niña de 2 años, pero que estos padres, embebidos en la ideología de género que acapara toda la cultura occidental contemporánea, interpretaron esto como que era un niño.

Según el padre, a los dos años y medio, después de una año de tratarla como un varón, la niña le habría confesado directamente que no se sentía una niña, sino un niño.

Stubbings hizo pública su historia en un posteo en LinkedIn, que levantó el diario británico Daily Mail. El medio conservador inglés, decidió entrevistar al padre, quien admite haber “ayudado en la transición de género”, comprándole ropa de varón, dejándole el pelo corto, y hasta diciéndole que en la escuela vaya al baño de varones.

Lo que mucha gente no sabe es que cuando nació le asignamos el sexo femenino. Pero su identidad de género, lo que está en su cabeza, no coincide con su sexo físico, así que ahora es un niño“, dijo en la publicación.

Estoy muy orgullosa de que él [sic] sepa quién es y no esté limitado por las normas y los prejuicios sociales. Todos podemos aprender algo de este niño pequeño y yo aprendo todos los días. Todos son diferentes”, aseguró.

Pero lo más preocupante es que contó que consultaron con una clínica para comenzar con las cirugías de reasignación del sexo, pero el equipo médico le sugirió esperar hasta por lo menos que la niña cumpla 10 años o comience la pubertad.

A Stormy, nacida como Emerald, se le asignó el género femenino al nacer, pero ahora ha sido remitida a la Clínica Tavistock en Londres.

Lo más probable es que Esmeralda, con la inocencia que acompañan a los niños, se haya preguntado por qué ella se veía distinta a su hermano mellizo Arlo, o por qué él se vestía de una forma y ella de otra, o por qué se tenía que atar el pelo cuando él no.

Los padres, sujetos a los preceptos de la ideología de género, interpretaron esto como que la niña “no se sentía cómoda en su sexo”. Niños de tan temprana edad (de 2 a 4 años) no entienden lo suficiente de la sexualidad, del género ni nada por el estilo como para hacerse un planteo así.

Es un caso paradigmático en el Reino Unido, y muchos lo celebran como el “niño trans más joven del mundo”, pero no es más que una proyección de los padres sobre su hija, que a esa edad no tiene capacidad para elegir nada que tenga que ver con su sexualidad.

Le explicamos a él [sic] y a su hermano qué son los diferentes géneros, pero también le explicamos que existe lo no binario y él dijo: ‘No soy una niña, creo que soy un niño’“, contó Matthew en el posteo.

“Decidí publicar sobre Stormy porque estoy excepcionalmente orgulloso de él”, concluyó. “Se acaba de cortar el pelo y estoy muy orgulloso de él. Stormy nunca ha sido una niña. Nunca nos ha expresado verbalmente que es una niña“.

La pregunta que queda por hacerse es si la permisividad de los padres para fomentar cualquier ocurrencia de un niño de 2 años se extiende más allá del género. ¿Hay que reaccionar de la misma forma cuando un niño menciona que es Batman luego de haber visto su película? ¿Hay que comprarle una capa y un batimovil y lanzarlo desde la terraza de un edificio para cumplir su fantasía?

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