El estudio de ADN extraído de restos humanos en una gran tumba megalítica cerca de París sacó a la luz uno de los episodios más intrigantes de la prehistoria europea. Investigadores analizaron los genomas de 132 individuos enterrados en el sitio, lo que permitió reconstruir una historia de crisis y renovación poblacional durante la Edad de Piedra.
Los hallazgos indican que el lugar fue usado en dos períodos bien diferenciados, separados por un fuerte declive demográfico alrededor del año 3000 antes de Cristo. Las personas enterradas antes y después de esa ruptura no estaban emparentadas genéticamente, lo que sugiere que la población original casi desapareció y fue reemplazada por grupos que llegaron de otras regiones.
Este quiebre genético marca un antes y un después en la historia de las comunidades neolíticas. Los primeros ocupantes del sitio compartían similitudes con poblaciones agrícolas del norte de Francia y Alemania, mientras que los posteriores mostraban vínculos fuertes con el sur de Francia y la península ibérica.









