La reciente aprobación de una ordenanza que regula a Uber, Didi y Cabify desató un clima de tensión en el sector de taxis cordobés. Los representantes del gremio reaccionaron con advertencias y amenazas de protesta, en lugar de adaptarse a un escenario de mayor competencia. Mientras tanto, los usuarios siguen eligiendo las apps de transporte por su accesibilidad y rapidez.
Aunque la norma aún debe ser reglamentada por el Ejecutivo, los taxistas ya se declararon en estado de alerta permanente. La queja central no apunta a una supuesta falta de reglas claras, sino al hecho de perder pasajeros frente a plataformas con mayor demanda. Este comportamiento refleja la resistencia a un cambio que los consumidores ya aceptaron.










