Bajo la ciudad de Cosquín, conocida por su festival de folclore, se esconde una red de túneles que despierta misterio y curiosidad. El hallazgo se produjo en la zona donde funcionó el histórico Hotel Mundial, hoy reemplazado en parte por la terminal de ómnibus. Desde entonces surgieron múltiples hipótesis sobre la finalidad de estas construcciones subterráneas.
El hotel, vinculado a la figura del constructor Agustín Marcuzzi, fue un punto central en la vida social y económica de la ciudad a inicios del siglo XX. En sus primeras décadas las bóvedas habrían servido como depósitos, pero el paso del tiempo obligó a repensar su utilización. Al quedar en desuso para la conservación de alimentos, los túneles fueron clausurados o destinados a otros fines.
Entre 2015 y 2016, un grupo de exploradores locales logró ingresar a ciertos sectores que aún permanecen en pie bajo tierra. Allí documentaron pasadizos abovedados con muros de ladrillo y calicanto, aunque gran parte se encuentra bloqueada por derrumbes. Las dimensiones halladas sorprenden y dejan abiertas preguntas sobre su extensión real.











