Arqueólogos hallaron en una cueva de la isla indonesia de Muna el arte rupestre más antiguo atribuido a humanos modernos. Se trata de una plantilla de mano que parece transformada en garra, datada en al menos 67.800 años.
El descubrimiento, publicado en la revista Nature, se realizó en la cueva Liang Metanduno. Allí, investigadores como Adhi Agus Oktaviana y Maxime Aubert usaron una técnica avanzada de datación por láser para confirmar su antigüedad.
Esta obra supera en edad a los hallazgos previos en cuevas de Sulawesi y también es más antigua que las plantillas de manos neandertales encontradas en España. Representa un avance clave para entender la evolución cognitiva humana.
Los expertos destacan que la modificación del dedo para darle aspecto de garra no es casual. Sugiere que los artistas prehistóricos tenían capacidad para imaginar y crear algo que no existía en la realidad.

Una mente sofisticada en el Pleistoceno
Según Oktaviana, esta antigüedad demuestra que los primeros humanos modernos en Nusantara, el archipiélago indonesio, ya poseían una cognición sofisticada. Podían transformar una simple huella de mano en una expresión artística y simbólica.
Adam Brumm, coautor del estudio, enfatizó que se trata de la evidencia más sólida de la presencia humana en la región durante el Pleistoceno tardío y de su capacidad creativa. Los habitantes continuaron practicando arte rupestre durante decenas de miles de años.
Los investigadores también dataron otras plantillas en cuevas cercanas, con edades entre 44.500 y 20.400 años. Esto indica una tradición artística prolongada que se extendió hasta el último máximo glacial.
El hallazgo aporta datos importantes sobre las rutas migratorias. Los humanos que habitaron estas islas posiblemente tenían las habilidades cognitivas y tecnológicas necesarias para navegar y saltar entre islas hacia Sahul, el continente que incluía Australia.
Implicancias para la historia humana
Este tipo de arte cuestiona las viejas visiones eurocéntricas que situaban el desarrollo cognitivo moderno principalmente en Europa. Las nuevas técnicas de datación permiten ahora entender mejor el arte hecho con ocre, común en Asia.
En 2019, los mismos investigadores habían encontrado en Sulawesi escenas narrativas de 51.200 años con figuras híbridas cazando animales. El nuevo hallazgo en Muna refuerza la idea de que estos grupos tenían pensamiento simbólico avanzado.
Algunos especialistas locales vinculan las plantillas de manos a rituales para alejar la mala suerte, una práctica que persiste en ciertos grupos indígenas de la región. Sin embargo, los autores del estudio prefieren enfocarse en la evidencia de complejidad mental.
El uso de la técnica de ablación láser permitió analizar depósitos de carbonato sobre el pigmento sin dañar las pinturas. Esto abre nuevas posibilidades para datar arte rupestre en otras partes del mundo donde se usó ocre.
En resumen, el arte de Liang Metanduno no solo establece un nuevo récord de antigüedad, sino que ilumina la capacidad creativa y adaptativa de nuestros antepasados que poblaron el sudeste asiático y luego Australia hace unos 65.000 años.