En una noche que tardó en comenzar por la controversia del kiosco y la postura egoísta de Juan Pablo, hubo momentos muy emocionantes en la casa de Gran Hermano.
La decisión sobre qué elegir en el kiosco fue difícil para los participantes. Tenían que decidir entre una sorpresa para Juan Pablo y unos paquetes de cigarrillos, un asado para todos o un sobre sorpresa. Tardaron más de 10 minutos en ponerse de acuerdo.
Tato opinó que el asado era la mejor opción para todos. También Jenifer, que les pidió que no caigan en el sobre sorpresa.
Finalmente, por votación en mayoría ganó la sorpresa para Juan Pablo y los atados de cigarrillos.
La decisión del buen gesto con Juan Pablo escondía algo
La producción puso un video en donde se veía a los perros de Juan Pablo. En el video alguien le comentaba que ellos estaban bien. Juan Pablo se desplomó de la emoción.

El jugador luego de ese momento clave para su permanencia en la casa por tener noticias de sus “hijitos”, le agradeció a cada uno de los participantes con un beso y abrazo.
El jugador tuvo noción de lo que sus compañeros habían hecho por él. Aunque no fue un gesto tan desinteresado.
Santiago del Moro le presentó la posibilidad a Juan Pablo que esa votación era también por “interés personal” de los fumadores para obtener cigarrillos. Esta presión de votar la sorpresa de Devi, no la tenían los no fumadores.
El análisis en el estudio por parte de los panelistas es que la decisión fue hecha por los participantes para quedar como políticamente correctos con Juan Pablo. Los periodistas por eso aseguraron que solo Tato fue el que realmente jugó y votó el asado para toda la casa.
El segundo momento emocionante de la noche
La sirena de la casa sonó, los participantes debieron quedarse en su lugar “congelados”. Por la puerta giratoria apareció Martha, la madre de Luciana. De inmediato, la participante se aflojó aunque por regla, debía quedarse “congelada” y entonces no la podía abrazar a su madre.










