El pasado domingo estaba limpiando el terreno que con mucho esfuerzo compramos hace unos años, con perspectivas de construir nuestra casa, algo cada vez más difícil de lograr. Considerando que, como esclavos del sistema político, no se puede ahorrar lo necesario.
Entre el alquiler de esos bienes registrables que tenemos que pagarle al señor Gobierno, contribuciones y patentes, impuesto al trabajo, cuando nos quitan cerca de lo que serían cinco diezmos, quien sabe a razón de qué.
Se nos hace imposible, salvo que no contribuyamos en nada a la sociedad, o muy poco, en ese caso y si la casta nos considera su capital político, potenciales votantes devotos, entonces nos regalará una casa a costa de los miles que no podrán nunca construirla.
Cada peso gastado por el estado es un peso menos que no podremos disponer quienes, con los medios del mercado, beneficio puro a la sociedad, contribuimos al bienestar del país.
El gran escritor economista Milton Murray Rothbard nos cuenta, en su libro “La anatomía del estado” lo que no es el estado y lo que sí es, aquí me referiré a estos aspectos en los que podremos reflexionar.
Lo que el estado no es.
Se nos ha dicho que el estado es una institución al servicio de la población, una benevolente organización, ineficaz a veces, pero destinada a lograr las “metas de la humanidad”, es decir fines sociales superiores, que compite por los recursos con el sector privado.
Con las democracias modernas y por medio de los aparatos de legitimación, periodismo, filósofos, economistas, artistas y deportistas, se nos hace creer que el estado “somos todos”.
Si el estado somos todos, cualquiera que intente atacarlo estaría atacándonos a todos y si él nos infringe dolor, nos lo estamos haciendo a nosotros, por lo tanto, es por nuestro propio bien, ya que es acto voluntario.
Si el estado incurre en enormes deudas públicas haciendo que la mayoría le pague a un grupo, como el Tren de UPM o la estancia de los 33 millones en memoria de un exterrorista, así se nos hace creer que la deuda es con nosotros mismos, y es merecida.
Alguien comentó todo lo que se podría hacer con los miles de millones que nos harán pagar por el tren para UPM, si nuestros políticos les hacen tamaño regalo, entonces hay plata.
La verdad es que la plata no existe, nos la harán pagar con más pobreza y nadie nos preguntó.
Tampoco existe la entidad llamada estado, son un grupo de personas organizadas, que tratan por todos los medios de vivir del trabajo ajeno, característica de cualquier ideología estatista, de las cuales el socialismo es la primera.
Un gobierno de mayorías, como supone la democracia actual, implica un sin sentido intrínseco, la minoría elegida impone sus deseos a la mayoría que los votó y al resto que no lo hizo, actuando siempre en contra de los intereses que dicen representar.













