Este período de prosperidad, impulsado por la constitución liberal de 1830, contrasta con las restricciones actuales que frenan nuestro potencial.
Proteccionismo global: un camino equivocado
A nivel global, medidas como el Impuesto Global Mínimo a las Ganancias del 15%, acordado en 2021 por la OCDE y el G20, reflejan una tendencia hacia la uniformidad fiscal que limita la competencia tributaria entre países.
Uruguay, al sumarse a este acuerdo, cede soberanía fiscal y restringe su capacidad para atraer inversiones, perpetuando una economía poco dinámica y dependiente.
El proteccionismo, ya sea en forma de aranceles o regulaciones, parte de la idea errónea de que el comercio es un juego de suma cero, donde uno gana solo si otro pierde.
Sin embargo, el intercambio libre beneficia a todas las partes al permitir que cada una se especialice en lo que hace mejor.
Restringir el comercio es como prohibir a los ciudadanos comprar en el supermercado porque no producimos todo lo que consumimos: reduce el bienestar y nos empuja hacia el la autosuficiencia forzada.
Conclusión
El mercantilismo, clásico o moderno, sigue vivo en las políticas económicas de muchos países, incluido Uruguay.
Su lógica limita la libertad individual y económica en nombre de un supuesto interés nacional; ha demostrado ser ineficiente y contraproducente.
¿Crees que las políticas proteccionistas son la solución para el desarrollo económico, o deberíamos apostar por un comercio más libre?
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