Carta de Carolina Ache:
Ante el artículo publicado en el día de ayer por El Observador, considero necesario realizar algunas precisiones. En lo que refiere a mi actuación, el artículo no revela nada nuevo y omite antecedentes relevantes. Los hechos que ahora se presentan como novedosos son, precisamente, los que oportunamente denuncié ante Fiscalía.
Durante la investigación administrativa dispuesta luego de la interpelación ante el Senado en agosto de 2022, estaba recibiendo presiones del entonces ministro Francisco Bustillo, mi superior jerárquico y máxima autoridad del Ministerio, para que no presentara las comunicaciones con el subsecretario Maciel.
En ese contexto, en nota de fecha 16 de noviembre de 2022, oportunamente agregada a las actuaciones, sostuve que, si bien entendía que no correspondía agregar comunicaciones entre jerarcas en los términos en que habían sido requeridas, dejé expresamente establecido: “Si el señor ministro que dispuso esta investigación requiere copia para dar cumplimiento a las solicitudes de la justicia o por otras razones, obviamente serán entregadas de inmediato como corresponde”.
Los mensajes quedaron así a disposición del ministro para ser entregados de inmediato si los requería. Pero Bustillo, que, tal como ha reconocido, los conocía, no dispuso su incorporación.
Dos días después, el 18 de noviembre de 2022, hice protocolizar esos mensajes ante escribana pública, dejando constancia notarial de su existencia y contenido y asegurando formalmente su preservación.
Finalmente, el 24 de noviembre de 2022 incorporé la documentación al expediente (GEX) y fue entregada al propio ministro. Cuando se me informó que esa documentación había sido destruida, el 28 de noviembre de 2022 la aporté por segunda vez, ante el coordinador de Jurídica de Cancillería. Toda esta secuencia está documentada y lo ocurrido fue oportunamente denunciado ante Fiscalía.
Difícilmente pueda sostenerse que pretendí ocultar unos mensajes que preservé, incorporé y, cuando se me informó que la primera documentación había sido destruida, volví a aportar.
Los antecedentes completos muestran algo muy distinto de lo que parecería sugerirse. Bustillo conocía la existencia y el contenido de los mensajes, no solicitó su incorporación cuando se los puse a disposición y, con las actuaciones a la vista, prestó conformidad con el resultado de la investigación administrativa. Por mi parte, pese a todas las presiones que estaba recibiendo, preservé esos mensajes, procuré incorporarlos, los aporté nuevamente cuando se me informó que la primera documentación había sido destruida y finalmente denuncié todo lo ocurrido ante Fiscalía.
Carolina Ache Batlle