Nota escrita por Pedro Ponce De León.
La reciente debacle de Conexión Ganadera, una empresa de inversión ganadera en Uruguay, ha desencadenado una serie de debates sobre la regulación, el capitalismo y la ética empresarial.
Este evento no solo destaca los riesgos inherentes a las inversiones especulativas sino que también pone de relieve las tensiones entre la libertad contractual y la intervención estatal.
La estafa y su contexto
Conexión Ganadera se ha visto envuelta en una crisis notable al reconocer pérdidas de 250 millones de dólares ante sus inversores.
Este caso se sitúa en el mismo espectro de fracasos económicos en Uruguay, como los 1200 millones de dólares perdidos con ANCAP, los 900 millones de PLUNA y ALAS U, y los 130 millones de Fripur.
La diferencia crucial es que la inversión en Conexión Ganadera fue voluntaria, y ahora, aquellos responsables enfrentan posibles consecuencias penales, a diferencia de los desfalcos financiados por impuestos, donde los culpables a menudo permanecen en cargos públicos sin repercusiones inmediatas.
Confianza mal colocada
Mucha gente confiaba en el director de Conexión Ganadera simplemente porque aparecía en medios como Radio Rural y en El País, y su imagen estaba "lavada".
Esto indica una notable falta de cultura capitalista en la sociedad uruguaya, donde no se exigieron balances de la empresa o datos financieros esenciales antes de invertir.
La confianza se depositó más en la presencia mediática que en los fundamentos económicos y financieros de la empresa.
Como subraya Felipe Caorsi en su articulo en “La mañana”: “Lo primero para crear un Ponzi, es crear un personaje, una persona exitosa que reúna los valores de la gente a la que quiere atraer.
En este caso: blanco, católico, tradicional, con muchos hijos, positivo (siempre positivo) y vinculado al campo.
Pablo Carrasco González es Ingeniero Agrónomo, muy simpático, positivo, se muestra exitoso, blanco, votante de la lista 40 del Partido Nacional.
Casado con Ana Iewdiukow Artagaveytia, quien también es socia de Conexión Ganadera”. Opina Caorsi.
Ese era su personaje, que sin prejuicio de sí era una estafa o no, lo cual determinara la justicia, inspiraba confianza en mucha gente que confiaba su dinero a Carrasco.
Es un error pedir mas Estado, la postura de Federico Ventura.
Desde una perspectiva lógica si tenemos la estabilidad macro como fin principal, la respuesta a este tipo de fracasos debería centrarse en la libertad de mercado y no en la expansión del control estatal.

La cultura dominante en Uruguay tiende a presionar por más regulación o intervención cuando se produce un fracaso económico, incluso en el ámbito privado.
Este impulso hacia más control gubernamental es erróneo, ya que distorsiona los mecanismos naturales del mercado y penaliza a los actores económicos serios. La idea de que el Estado deba "salvar" o controlar negocios privados es un error que todos terminan pagando, cosas como esa explican los impuestos altísimos que tenemos en Uruguay.
Problemas económicos de la industria ganadera
A pesar del carácter de estafa que parece tener esta empresa “Conexión Ganadera”, no podemos obviar que otras empresas rurales en Uruguay experimentan grandes problemas debido al gigante tamaño del Estado.
De ninguna manera este grave caso de estafa debería utilizarse políticamente para exigir mas impuestos, mas regulación, como ya empiezan a avisorar varios personajes de la izquierda.
La industria ganadera uruguaya enfrenta una inviabilidad económica agravada por
Burocracia y regulaciones
Las regulaciones imponen costos que, en un contexto de atraso cambiario, se vuelven insostenibles. La necesidad de cumplir con normativas ambientales, de salud animal y laborales incrementa los gastos y reduce la eficiencia operativa.
Atraso cambiario
Este fenómeno reduce la competitividad de los productos uruguayos en el mercado internacional, ya que el valor de las exportaciones en dólares se traduce en menos ingresos en pesos, aumentando los costos de producción, el atraso cambiario es un ejemplo perfecto del dolor de cabeza que experimentan los productores.
Nadie coherente desde un punto de vista capitalista invertiría en Conexión Ganadera.
Ofrecer renta fija en dólares en un sector sujeto a la volatilidad como la como la ganadería es de una inmoralidad gigante.
El negocio de la ganadería de vacas es altamente volátil debido a factores como el clima, que puede causar pérdidas de ganado o afectar el pasto; los ciclos largos de producción que dificultan la alineación con la demanda; y los precios variables de los insumos como el maíz y la soja.








