Varias organizaciones feministas se consolidaron como proveedoras estables del Estado uruguayo. Mejor dicho, como parásitos del contribuyente.
Entre las más destacadas se repiten dos nombres: la Asociación Civil El Paso y la Fundación Plenario de Mujeres del Uruguay (PLEMUU).
El Paso: la millonaria ONG de Andrea Tuana
La Asociación Civil El Paso logró, a partir de 2014, transformarse en una beneficiaria privilegiada del Estado y de organismos internacionales, acumulando recursos que van desde fondos europeos hasta contratos con corporaciones privadas como UPM.
Solo en lo que va de 2025 ya recaudó $8.177.893 del Estado, para la gestión de atención a mujeres en situación de violencia en las intendencias de Montevideo y Canelones.
Más de 5 millones de dólares para El Paso
Entre 2014 y 2024, El Paso acumuló un total aproximado de $193.124.362, equivalentes a más de 5 millones de dólares, según la Agencia Reguladora de Compras Estatales.
Sus contratos se distribuyeron principalmente en el Mides (Inmujeres) y en la Intendencia de Montevideo, donde dictó cursos sobre explotación sexual comercial, talleres artístico-culturales para los Puntos Violetas, programas de apoyo a prostitutas y servicios en las Comunas Mujer de Montevideo.
Además, la ONG extendió su oferta a dependencias estatales tan diversas como la Fiscalía General de la Nación (curso “Justicia y Género”), Inumet (taller sobre acoso sexual laboral) e incluso la Comedia Nacional (capacitaciones en violencia de género).
PLEMUU: el gran parásito estatal









