Por: Federico Ventura
Conforme al informe divulgado por el Ministerio de Economía y Finanzas hasta el tercer trimestre del año en curso, la deuda pública bruta de Uruguay se ha posicionado en un 60,1% del PIB, manifestando un incremento de ocho puntos porcentuales desde la asunción del actual gobierno en 2020.
Esta trayectoria ascendente es discernible desde el año 2013, bajo la presidencia del ex Tupamaro José Mujica. Desde aquel entonces, se ha documentado un aumento sistemático y considerable de los pasivos gubernamentales, que desbordan las previsiones presupuestarias.
Justamente, 2013 fue el año en que comenzó la recuperación de las economías desarrolladas tras el desplome causado por la crisis de las hipotecas subprime, momento en el cual los capitales en dólares empezaron a desertar de las economías emergentes en busca de mercados más lucrativos y seguros.
Este éxodo se exacerbó con la asunción de Trump al poder y el consecuente incremento de las tasas de interés por la Reserva Federal.








