Por Ivan Bravo.
El relato hegemónico de la izquierda cultural en Uruguay suele demonizar a la última dictadura cívico-militar (1973-1985) como un monstruo de derecha radical.
Este autor reconoce la clara tendencia conservadora del régimen en lo social, así como las graves violaciones a los derechos humanos y la falta de libertades que lo caracterizaron.
Este autor repudia profundamente esas violaciones.
Sin embargo, no es preciso clasificar a este régimen como de derecha en términos económicos, y aquí hay una explicación:
Según los economistas clásicos y neoclásicos, desde Adam Smith hasta Milton Friedman, Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y Murray Rothbard, entre otros, una economía liberal se basa en un gasto público reducido, impuestos bajos, déficit fiscal controlado, inflación moderada, deuda mínima y pocos servicios públicos como la educación o la salud.
Políticas keynesianas
En este contexto, el periodo que estamos analizando se caracterizó por la continuidad de políticas keynesianas y monetaristas que fueron la norma en Occidente después de la crisis del de'29.
En nuestro país, estas políticas fueron implementadas por el batllismo y profundizadas por el neobatllismo de Berres.
Estas teorías económicas proponen la expansión de la base monetaria, lo que resulta en hiperinflación si no se controla (incluso con un banco central independiente).
También implican obras públicas donde empresarios corruptos realizan trabajos de mala calidad cobrando sumas exorbitantes de los impuestos de los contribuyentes.








