En un hecho que ha conmocionado a la comunidad de Rivera y puesto en tela de juicio la integridad del sistema judicial local, la jueza Noelia Sánchez fue condenada y enviada a prisión tras ser encontrada culpable de encubrir las actividades delictivas de su pareja, un hombre con un extenso historial de antecedentes penales.
Este caso, que combina abuso de poder, corrupción y una grave violación de la confianza pública, ha generado indignación y debates sobre la necesidad de fortalecer los controles dentro de las instituciones judiciales.
El escándalo salió a la luz cuando se descubrió que el compañero sentimental de Sánchez, un conocido delincuente, tenía en su poder las llaves del centro judicial donde ella ejercía sus funciones.
Este acceso privilegiado le permitió ingresar al edificio en múltiples ocasiones, de manera subrepticia, y sustraer equipos informáticos, incluyendo computadoras que contenían información sensible relacionada con casos judiciales.

La magnitud de esta brecha de seguridad no solo expuso la vulnerabilidad de las instalaciones, sino que también levantó sospechas sobre la complicidad de la jueza en los actos de su pareja.
Las investigaciones revelaron que Sánchez, lejos de denunciar o detener las acciones de su compañero, optó por encubrirlo, permitiendo que los robos continuaran sin que se tomaran medidas inmediatas.









