El Ministerio de Economía y Finanzas acaba de soltar la bomba con perfume: el déficit consolidado del sector público (todo incluido) llegó a 4,6 % del PIB en los doce meses cerrados a septiembre.
Si quitamos el truquito contable de la liberación de stocks de petróleo de ANCAP (dos décimas de regalo), el agujero real es ese 4,6 %.
Cuatro décimas peor que el cierre de 2024. Y todavía falta el último trimestre, que históricamente es el más gastador: aguinaldos, canastas navideñas, obras de fin de año y el clásico “hay que gastar lo presupuestado o nos recortan el año que viene”.
El relato oficial ya está listo
- “Es el primer año de gobierno, siempre viene jugado”.
- “Nos dejaron facturas del período anterior”.
- “La indexación de las pasividades es intocable porque está en la Constitución”.
- “Igual, en los últimos tres años del quinquenio vamos a converger al 3 %”.
Conozco ese guion de memoria. Lo escuché en 1990, en 2000, en 2005, en 2010, en 2015, en 2020… y aquí estamos otra vez.

Vamos a desmenuzar los números sin anestesia
Ingresos del sector público no financiero (enero-septiembre 2025 vs. mismo período 2024):
+7,4 % nominal
+2,5 % real (porque la inflación acumulada fue 4,9 %).
O sea: recaudamos un poquito más en términos reales, básicamente porque la DGI te persigue hasta el baño.
Egresos (mismo período)
- Remuneraciones del sector público: +7,1 % nominal
- Pasividades (jubilaciones y pensiones): +8,0 % nominal
- Transferencias sociales y subsidios: +8,6 % nominal
- Gastos no personales (compras de bienes y servicios, ñoquis varios): +14,2 % nominal
- Inversiones del Gobierno Central: +22,5 % nominal
- Pago de intereses de la deuda: +9,9 % nominal
Resumen
Todo sube, pero el gasto corriente y la inversión pública suben el triple que los ingresos reales. Y encima el pago de intereses ya se come casi lo mismo que crecimos en recaudación.
Es la definición perfecta de carrera de la deuda: corres más rápido solo para quedarte en el mismo lugar.
Lo más sangrante es que gran parte de este festival está blindado por ley o por Constitución.
La famosa indexación de las jubilaciones al Índice Medio de Salarios del año anterior es una máquina infernal: aunque la productividad real del país sea cero o negativa, las pasividades suben sí o sí. Resultado: cada año el gasto en pasividades crece más que el PIB real.









