Este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE) salió a vender como “cierre” del censo 2023-2024 lo que en cualquier país serio sería un escándalo de proporciones bíblicas: un 10,3% de la población uruguaya directamente no fue censada. Treinta y cinco mil cuatrocientos treinta y tres uruguayos viviendo en asentamientos quedaron afuera del relevamiento. Total omitidos: 350 mil personas. Sí, leyeron bien. Trescientos cincuenta mil.
El director Marcelo Bisogno, con la cara de póker que se gasta, lo llamó “fase de complementación” porque “el censo tenía algunas limitaciones”. Limitaciones. Como si se tratara de un detalle menor y no de la confesión en vivo y en directo de que el operativo más caro y pomposo de los últimos años fue un papelón histórico.
Para que quede claro el tamaño del delirio: en el censo 2011 la omisión fue del 4,1%. En los cinco anteriores, ni llegaba al 2%. Ahora, de repente, 10,3%. Bisogno lo explicó con la naturalidad de quien te dice que llovió: “las personas pudieron no contestar, no fue identificada la vivienda o las personas pudieron no abrirle la puerta al censista”. Ah, claro. El clásico “la gente no abrió”. Como si el Estado, con todos sus recursos, no tuviera forma de contar a su propia población y tuviera que conformarse con lo que le abrieron la puerta.
Pero lo mejor viene ahora. El propio Bisogno reconoció que el 90% de la población que sí fue censada “no es representativa” del país. Traducción al criollo: los datos que tienen están torcidos como un torniquete. Se censó más gente grande que joven, más rico que pobre y más de Pocitos que de Casavalle. Literalmente. “Censamos más gente de la que vivía en Pocitos que en Casavalle”, dijo el director sin que se le moviera un músculo.
En edades, el agujero negro está entre los 25 y 35 años y, sobre todo, en los pibes de 0 a 5 años: faltó censar el 17% de los gurises más chiquitos del país. ¿Cómo planificás guarderías, escuelas y políticas de primera infancia si directamente no sabés cuántos son? Misterio. Todo esto demuestra que el Estado Uruguayo no es creíble. Los datos que utilizan para justificarse son erróneos y si reconocen el error, es para seguir aplicando un estatismo nefasto como "parche". Nunca para achicar el Estado o hacer lo que tienen que hacer.
Y después vienen las “variables dramáticas”, como las llamó Bisogno con cara de quien descubre la pólvora. La población en asentamientos pasó del 4,5% al 5,5% después de la “ponderación”. 34.533 personas más viviendo en la informalidad. Si tomás el 10,3% omitido, el porcentaje real de uruguayos en asentamientos trepa al 9,6%. Casi uno de cada diez. En el campo la omisión fue del 4,1% al 5%, faltaron 32.020 rurales.








