En la campaña electoral de 2019, Luis Lacalle Pou prometió flexibilizar la negociación colectiva salarial conforme a las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La propuesta incluía transitar de negociaciones por rama a negociaciones por empresa.
Aunque esta reforma era débil, dado que el Estado continuaría imponiendo condiciones (ya que el PIT-CNT es, de jure, el sindicato oficial) y estaría involucrado en una negociación salarial entre partes privadas, los sindicalistas comenzarían a perder parte del exorbitante poder que se les había otorgado.
Sin embargo, en un país donde la socialdemocracia es la norma, las promesas suelen ser efímeras. El 7 de enero de 2020, un día después de Reyes y de que Ajuste Fiscal ganara el Gran Premio Ramírez —un ajuste que, irónicamente, nunca se materializó—, Lacalle Pou, Álvaro Delgado y representantes del PIT-CNT se reunieron.

En dicha reunión, además de los mencionados, participaron Fernando Pereira, entonces presidente del PIT-CNT y actual presidente del Frente Amplio, y Marcelo Abdala, su mano derecha y actual presidente del sindicato, conocido por sus viajes a Venezuela donde celebró a Maduro.








