Parecería ser que Orsi no quiere aceptar ni oír críticas a su gestión. Diversos testimonios afirman que, posterior a un pedido o reclamo manifestado en la red social X a la cuenta oficial del presidente Orsi, fueron bloqueados.
Uno de estos es mi caso: no puedo seguir ni hacer ningún tipo de comentario en su cuenta oficial, cuestión que personalmente no me perturba, pero eventualmente sí a muchos ciudadanos que genuinamente quieren interactuar o hacer solicitudes en las redes, como también manifestar su descontento ante la situación actual del país.
Por lo que parece, se quiere cuidar la imagen de Orsi en las redes, cortando con las expresiones libres de los ciudadanos. Al día de hoy se desconoce la cantidad de cuentas de personas que fueron bloqueadas por el presidente de Uruguay, pero la mecánica suele ser la misma: luego de críticas o reclamos respecto de su gestión, tanto como intendente en su momento, como de actual presidente de todos los uruguayos, se procedió al bloqueo.
Orsi intenta proyectar una imagen de diálogo necesaria por su contexto político interno, como también una imagen de consensos democráticos, donde se escucha a la ciudadanía en “diálogos sociales” fuera del parlamento, lo que no son más que puestas en escena sin representatividad. La realidad es que está de espaldas a la gente y no tolera ninguna crítica, menos si va en contra de los relatos que se quiere instalar en la población.
¿Orsi pretende bloquear la libertad de expresión?
El primer presidente de Uruguay que realiza bloqueos en redes sociales va más allá y plantea también la censura a nivel internacional, algo que parecería partir desde Brasil con Lula, como líder del Foro de Sao Paulo o actual Grupo de Puebla.

El presidente Orsi en la cumbre de “Democracia Siempre”, celebrada en Santiago de Chile, en julio, se reunió con líderes de izquierda y propuso crear organismos públicos para combatir la “desinformación” en redes, advirtiendo sobre el avance del extremismo político en la región.
Según él: “Debe haber algún tipo de regulación de noticias falsas, donde haya un espacio para verificar. No está bueno mentir”. El problema surge cuando desde los gobiernos se establece el control de la verdad, algo típico de regímenes autoritarios, y se transforma en un instrumento de censura.









