Pocos países en el mundo tienen varias banderas oficiales; nosotros tenemos tres. Pocos países en el mundo tienen frases en sus banderas, y los que las tienen suelen esconderlas dentro de un escudo con algún lema decorativo. Pero los uruguayos no nos andamos con rodeos: tenemos una bandera que es, en esencia, una frase: Libertad o Muerte.
Elegida por Lavalleja, no hace más que recoger la herencia artiguista, cuando en 1813 instruyó a promover la libertad "en toda su extensión imaginable". No es casualidad. Este lema también recoge el concepto hispánico de libertad, profundamente arraigado en nuestra cultura.
No en vano Cervantes hizo que Don Quijote le dijera a Sancho: "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida."
El amor a la libertad
Los uruguayos amamos la libertad a toda costa. Nos viene de casta. Pero la libertad siempre ha tenido enemigos: los adoradores de tiranos la desprecian y adoran, en su lugar, la igualdad. Y ahí es donde está el peligro. Recientemente, el Sr. Korseniak, traicionando el legado de Artigas y Lavalleja, llegó a la conclusión de que "no hay libertad sin igualdad". Traducido: primero todos iguales, luego veremos si te hago libre. Así comienzan todos los tiranos.








