La Derecha Diario logo
ENX logoInstagram logoYouTube logoTikTok logo
ECONOMÍAOPINIÓNPOLÍTICASOCIEDAD
  • ENXInstagramYouTubeTikTok
  • Secciones
  • ECONOMÍA
  • OPINIÓN
  • POLÍTICA
  • SOCIEDAD
  • Países
  • La Derecha Diario logoLA DERECHA DIARIO
  • La Derecha Diario México logoLA DERECHA DIARIO MÉXICO
  • La Derecha Diario Ecuador logoLA DERECHA DIARIO ECUADOR
  • La Derecha Diario Bolívia logoLA DERECHA DIARIO BOLÍVIA
  • La Derechadiario República Dominicana logoLA DERECHADIARIO REPÚBLICA DOMINICANA
  • La Derecha Diario Israel logoLA DERECHA DIARIO ISRAEL
  • El Diario
  • QUIENES SOMOS
  • AUTORES
  • PUBLICIDAD
  • DONAR

Los dueños del Estado solidario: ONGs amigas, sindicatos blindados y pensiones

Los dueños del Estado solidario: ONGs amigas, sindicatos blindados y pensiones
Ilustración de corrupción
porFederico Ventura
Política

Cómo se construyó en Uruguay una red de privilegios bajo la bandera de la justicia social.


En Uruguay, la justicia social se ha convertido en una coartada perfecta. Bajo esa etiqueta noble —¿quién podría estar en contra, no?— se esconde un entramado de prácticas que, lejos de corregir desigualdades, reproducen una red de clientelismo, favoritismo y despilfarro con olor a progresismo de manual. A esta altura, más que una política de Estado, parece un modelo de negocios. Público, claro, pero de negocios al fin.

El ejemplo más evidente es el Ministerio de Desarrollo Social, el famoso MIDES. Nacido con el objetivo de coordinar las políticas sociales, ha terminado transformado en una burocracia inflada, opaca y altamente ineficiente. Cada año maneja uno de los presupuestos más abultados del Estado, y sin embargo los indicadores sociales apenas se mueven. ¿Dónde va el dinero? Buena parte se canaliza a través de ONGs que, casualmente, suelen estar dirigidas por amigos del poder, exmilitantes o figuras afines a cierto sector ideológico. Se firman convenios, se reparten fondos, se redactan informes, pero el impacto real es difícil de encontrar. Eso sí: nadie se queda sin cobrar.

Leé también: El Partido Comunista y su apoyo al golpe de Estado de 1973

Otro capítulo insólito es el de las pensiones graciables, un mecanismo que, en teoría, debería atender situaciones excepcionales, pero que en la práctica funciona como un sistema paralelo de rentas para colectivos específicos. Uno de los más privilegiados ha sido el de los hijos de desaparecidos, quienes perciben pensiones de hasta 80 mil pesos mensuales, muchas veces de carácter vitalicio. ¿Hay que ignorar su dolor? Por supuesto que no. Pero convengamos que transformar esa tragedia histórica en un privilegio permanente no parece una política sostenible ni justa con el resto de la población que también enfrenta dificultades sin gozar de semejante trato.

También te puede interesar: El gran negocio climático de la izquierda

La trama continúa con nuestras empresas públicas, esos gigantes intocables que funcionan como agencias de empleo para amigos, socios políticos y sindicalistas de carrera. UTE, OSE, ANTEL: todas operan con estructuras sobredimensionadas, tarifas elevadas y una productividad mediocre. Cualquier intento de introducir competencia o eficiencia es rápidamente bloqueado en nombre de la soberanía nacional o del “rol social del Estado”, otro concepto que suena bien pero que rara vez se traduce en mejores servicios para la ciudadanía.

Logo central sindical
Logo central sindical

Y claro, en el corazón de este sistema están los sindicatos, aliados estratégicos de este modelo de Estado generoso con algunos y oneroso para todos. No representan a los trabajadores de a pie, sino a una élite gremial que defiende privilegios, tranca reformas y negocia prebendas. Han logrado instalar la idea de que cualquier ajuste o evaluación es una amenaza ideológica, cuando en realidad se trata, simplemente, de sentido común.

Relacionado: Macri, Lacalle y el mito del centro político

La izquierda ha sido hábil en disfrazar todo esto como justicia social. Pero lo que realmente se ha construido es una red de distribución de recursos públicos orientada más a sostener estructuras políticas que a mejorar la vida de los ciudadanos. Es un sistema que premia la militancia, no el mérito; que subsidia relatos, no resultados.


Noticias relacionadas

El pasado oscuro del senador socialista Gustavo González

El pasado oscuro del senador socialista Gustavo González

El caso Marset: la vergüenza que Lacalle Pou cargará para siempre

El caso Marset: la vergüenza que Lacalle Pou cargará para siempre

Denunciaron al operador político Eduardo Preve por agredir a una pareja

Denunciaron al operador político Eduardo Preve por agredir a una pareja

Censura: El gobierno de Yamandú Orsi persigue a usuarios críticos en redes sociales

Censura: El gobierno de Yamandú Orsi persigue a usuarios críticos en redes sociales

El ministro que llegó a administrar la derrota

El ministro que llegó a administrar la derrota

Liber Arce no era estudiante, era un agitador entrenado en la URSS

Liber Arce no era estudiante, era un agitador entrenado en la URSS

La Derecha Diario logo
TwitterInstagramYouTubeTikTok

Nosotros

  • Quienes Somos
  • Autores
  • Donar

Privacidad

  • Protección de datos
  • Canales
  • Sitemap

Contacto

  • info@derechadiario.com.ar
PUBLICIDAD