Desde el 1° de marzo 2025 cuando asumió el gobierno de Yamandú Orsi, Uruguay ha experimentado un aumento significativo en los cierres de empresas, impulsado por factores como altos costos laborales, presión impositiva, conflictos sindicales y menor competitividad regional.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el primer trimestre de 2025 se registraron 7.540 cierres de empresas, un incremento del 62% respecto al mismo período de 2024.
La tendencia de cierres se ha acelerado en los primeros nueve meses de 2025, afectando especialmente al sector industrial y manufacturero, que representa solo el 10% del PIB uruguayo frente al 20% en países vecinos como Paraguay.
Los cierres han generado preocupación en el sector empresarial, y en la población en general.

Algunos casos de empresa cerradas
Yazaki, Verizon, La Gotita, Quesos Alpa, Calcar, Claldy, Minerva Foods, la planta de Rivera de Conaprole y un sinnúmero de empresas más pequeñas que no son tan conocidas, han cerrado sus puertas en los últimos meses.
Desde marzo pasado estas empresas cerraron, dejaron de pagar tributos, y un montón de asalariados perdieron su puesto laboral.
Un país caro
Un país con altísimos impuestos, con una burocracia estatal infernal, y un sindicalismo mafioso y violento, que lo único que colabora es en perjudicar a los empresarios que quieren salir adelante y a los trabajadores que quieren trabajar.










