El Puerto de Montevideo, principal terminal de contenedores de Uruguay, estuvo paralizado en aproximadamente el 70% de su operativa debido a un paro sindical mafioso iniciado el jueves 3 de octubre.
El conflicto laboral afectó principalmente a la Terminal Cuenca del Plata (TCP), operada por la empresa belga Katoen Natie (con 80% de acciones, el 20% estatal), que maneja la mayoría del movimiento de contenedores en la rada montevideana.
Un sindicato mafioso
El Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (SUPRA) rechazaba la implementación del sistema operativo Navis N4, una herramienta digital para optimizar la gestión logística.
Según los sindicalistas, esta tecnología aumenta la productividad y podria generar pérdidas de empleo.
Los sindicalistas exigían una reducción de la jornada laboral a 6 horas (pagas como 8) para compensar el impacto de la automatización, garantías de estabilidad laboral, y la incorporación de un nuevo sector al régimen de 6 horas.

La empresa defiende el sistema, usado en más de 300 puertos mundiales, argumentando que mejora la eficiencia, reduce tiempos de espera y fortalece la competitividad, sin implicar despidos directos.
Una mafia sindical y política
El paro estuvo organizado por cabecillas sindicales del Partido Comunista, del Partido Socialista y del MPP.
Son sectores ultra radicales que usaron un conflicto laboral para ganar poder en la interna del Frente Amplio y del gobierno.
Presionaron desde la
ultra izquierda al gobierno de Orsi para obtener más cargos de poder, y más influencia.










