En una muestra más de su desconexión con la realidad económica y empresarial del país, el Plenario Intersindical de Trabajadores - Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT) ha puesto sobre la mesa una propuesta que no solo ignora las lecciones de la economía básica sino que también refleja una visión utópica y desconectada de las necesidades actuales del mercado laboral.
El PIT-CNT ha anunciado su intención de solicitar al presidente electo Yamandú Orsi que se reduzca la jornada laboral sin pérdida salarial, una idea que parece arrancada del siglo pasado, ignorando las dinámicas contemporáneas de productividad y competitividad. Esta propuesta no solo carece de fundamento empírico en el contexto uruguayo sino que también plantea riesgos significativos para la estabilidad económica y el empleo.
Un Plan Inviable
La idea de reducir la jornada laboral sin disminuir los salarios es, en esencia, un intento de cuadrar el círculo. La matemática es clara: si las horas trabajadas disminuyen, pero el salario se mantiene, el costo por hora de trabajo se incrementa. Esto podría llevar a una disminución en la demanda de mano de obra, especialmente en sectores ya presionados por la competencia global. ¿Cómo se espera que las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, absorban este aumento en los costos sin repercusiones negativas sobre el empleo?
El PIT-CNT, con su insistencia en acuerdos tripartitos, parece creer en un mundo donde el Estado puede infinitamente subsidiar o beneficiar a empresas para compensar estas ineficiencias. Sin embargo, esto es una receta para la dependencia estatal y el incremento del gasto público en un momento donde la economía necesita más eficiencia y menos burocracia.









