La inversión anual en el Sodre, el Servicio Oficial de Difusión, Radiotelevisión y Espectáculos de Uruguay, asciende a aproximadamente mil millones de pesos uruguayos, lo que equivale a unos 25 millones de dólares.
Este monto, financiado en gran parte por el IVA que paga el ciudadano común, incluyendo artículos de primera necesidad como los fideos, representa un gasto que en tiempos donde el costo del estado es muy grande, y por consiguiente el costo de vida, es imperativo cuestionar.
El Sodre mantiene una orquesta sinfónica, un cuerpo de ballet, y numerosas producciones culturales que, aunque de alta calidad, tienen un costo que muchos consideran desproporcionado.
Además, no hay razón para que el Sodre no sea privado. El mantenimiento de infraestructuras como el Auditorio Nacional Adela Reta y la gestión de eventos internacionales elevan aún más este gasto.
Para poner esto en perspectiva, el Sodre cuesta la mitad de lo que el Estado recauda adicionalmente por la rebaja en la devolución de IVA con tarjeta de débito (unos 40 millones de dólares).
Este dato subraya una disonancia en las prioridades fiscales: mientras se recauda "extra" para aliviar el gasto público en otros sectores, el Sodre sigue siendo una carga significativa.
La cultura no debe ser financiada por el Estado








