Anoche en la Junta Departamental de Maldonado, el edil nacionalista Adolfo Varela lanzó una frase que resumió la sesión mejor que cualquier análisis:
“Tenemos la Junta llena de marxistas…
pero no de marxistas por Karl sino por Groucho".
Groucho tenía una frase famosa —“si no le gustan mis principios, tengo otros”— que calzó perfecto con lo que el Frente Amplio terminó haciendo.
La contradicción en dos líneas
En 2012, el Frente Amplio impulsó la figura de zonas protegidas para evitar edificios, bloques y moles de hormigón en barrios jardín.
En 2017, votó casi por unanimidad declarar Rincón del Indio como zona protegida: “acá solo casas”, prometieron.
En 2025, votaron una excepción para habilitar 14 bloques completos, no una ampliación, no un piso adicional, no una torre puntual: catorce bloques enteros en el mismo barrio que ellos habían blindado.
No hace falta un arquitecto ni un abogado para entender la magnitud del giro: el FA rompió exactamente la regla que había creado para evitar, justamente, eso.
Del “no votamos excepciones” al “levantamos la mano sin dudar”
Hasta las 22:00, el Frente Amplio repetía que no votaba la excepción. A las 23:45, la votó. Sin cambios técnicos. Sin nueva información. Sin argumentos nuevos.
¿Qué pasó en el medio?
Para Varela, está clarísimo: “Hoy no se votan principios. Hoy se vota porque llamaron desde Montevideo.”
El edil frenteamplista lo negó indignado…
y acto seguido votó a favor. Una escena difícil de superar en sinceridad política.








