Siempre cuando gobierna la izquierda, en cualquier país del mundo, pretende destruir la educación, sobre todo la educación estatal, para dominar más fácilmente a la población.
Por más que políticos y sindicalistas izquierdistas se llenen la boca hablando de "defensa de la educación pública", cuando les toca gobernar hacen exactamente lo contrario, destruyen el pensamiento crítico, y utilizan las aulas para adoctrinar a los jóvenes en su perversa ideología.
Sin embargo, los mismos gobernantes que hacen todo lo posible para dinamitar la educación presumen de títulos universitarios que no tienen.
El caso Sendic
Durante el segundo gobierno de Tabaré Vázquez (2015-2020) el entonces vicepresidente Raúl Sendic, hijo del terrorista tupamaro del mismo nombre, aseguraba que era el licenciado genético humana egresado de la Universidad de La Habana.
Incluso Mujica y Lucía Topolansky aseguraron que habían visto el diploma.

Pero todo fue una gigantesca mentira, y Sendic jamás obtuvo dicho título. Mintió descaradamente y eso llevó a que renunciara a la vicepresidencia.
Hasta último momento aseguraba tener el diploma en genética humana mostrando un perfil de personalidad psicopático.
Graciela Villar, otra mentirosa
Otro caso ocurrió en la elección presidencial de 2019, donde el entonces candidato presidencial del Frente Amplio, Daniel Martínez, tenía como compañera de fórmula a Graciela Villar.
Esta mujer había sido edil departamental de Montevideo y se presentaba públicamente como psicóloga.
Sin embargo esto era falso. Villar jamás obtuvo el diploma universitario en psicología. Fue denunciada penalmente por usurpación de título pero la "fiscalía compañera" nunca investigó la situación.










