Otro brutal asesinato a un joven policía. El gobierno no da soluciones.
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En la madrugada de este lunes, el cabo primero César Alejandro Ferreira, de 30 años, efectivo del Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO), fue asesinado mientras se encontraba fuera de servicio en la rambla del barrio Cerro.
Estaba estacionado en su vehículo particular junto a su hermano y otra persona cuando fueron abordados por dos adolescentes armados, de 17 y 16 años, que intentaron rapiñarlos.
Ferreira, que portaba su arma reglamentaria fuera de horario de servicio (como lo autoriza la normativa vigente para efectivos del PADO), se identificó como policía y enfrentó a los delincuentes.
En el intercambio de disparos recibió heridas mortales. El adolescente de 17 años fue abatido; el de 16 años resultó herido y fue detenido en el lugar tras la llegada de refuerzos policiales.
El cabo Ferreira ingresó a la Policía Nacional en 2015, tenía una hija pequeña y era reconocido entre sus compañeros por su compromiso y su disposición permanente a intervenir, incluso cuando no estaba en funciones.
Su muerte se suma a la dolorosa lista de más de 20 policías asesinados en Uruguay desde 2020 varios de ellos en situaciones similares: fuera de servicio y enfrentando delincuentes armados.
Policías
Este nuevo crimen se produce en un contexto de profunda preocupación dentro de la institución policial por la sensación de desprotección jurídica y operativa que padecen los efectivos.
Fuentes sindicales consultadas reiteraron que los funcionarios se sienten “abandonados” ante una legislación que, aseguran, prioriza garantías procesales para delincuentes —especialmente menores— por encima de la seguridad de quienes arriesgan la vida diariamente.
Los sindicatos policiales, entre ellos el SIFPOM, vienen denunciando desde hace años que los efectivos actúan “con las manos atadas y la espalda descubierta”.
En los últimos tres años, Uruguay registra un aumento sostenido de rapiñas con arma de fuego y homicidios vinculados a ajustes de cuentas y narcomenudeo (382 homicidios en 2023, tasa de 11,2 por 100.000 habitantes).
Policía
La oposición y amplios sectores de la población atribuyen esta escalada de inseguridad a lo que denominan “políticas de mano blanda” con los delincuentes, especialmente con menores infractores que, en muchos casos, recuperan la libertad en cuestión de horas o días pese a reincidir en delitos graves.
El asesinato del cabo Ferreira reaviva el reclamo histórico de los policías por mayor respaldo legal para el uso del arma reglamentaria, la reformulación de la ley de procedimiento policial y el endurecimiento de las penas para quienes atacan a funcionarios en ejercicio o fuera de él.
El Ministerio del Interior confirmó el hecho y esta noche se realizó una conferencia de prensa. Mientras tanto, en redes sociales y en las puertas de la seccional 17ª del Cerro, compañeros, familiares y vecinos realizan una vigilia en homenaje al cabo caído.
No hay palabras que alcancen para consolar a la familia, a la pequeña hija que quedó sin padre y a los compañeros que, una vez más, lloran a uno de los suyos.