En los días en que los uruguayos seguían con pasión cada partido del Mundial 2026, discutiendo jugadas y chances de clasificación, el Banco Central del Uruguay avanzó con una medida que no pasó inadvertida para quienes observan la economía con atención. Bajo la administración de Yamandú Orsi, el ente emisor puso en consulta un proyecto normativo que obliga a los bancos a entregar a los clientes que abren o ya poseen cuentas en dólares una advertencia explícita y firmada sobre los “riesgos” de esa decisión.
El texto que deberán firmar los ahorristas es claro en su propósito: les recuerda que el valor de sus depósitos en moneda extranjera, expresado en pesos, puede bajar por variaciones del tipo de cambio y que podrían “recuperar menos de lo que depositaron en términos de poder de compra local”. No existe advertencia equivalente para quienes eligen pesos. El objetivo declarado es “contribuir al proceso de desdolarización” de una economía donde, a fines de 2025, los depósitos del sector no financiero (familias y empresas) en bancos privados y el BROU totalizaron el equivalente a US$ 44.963 millones, de los cuales el 73 % estaba denominado en dólares.
Uruguay se encuentra entre los tres países del mundo con mayor porcentaje de dolarización de depósitos. Esa cifra representa aproximadamente US$ 32.823 millones en depósitos en dólares solo en el sistema financiero local. A esto se suma que los residentes uruguayos mantienen alrededor de US$ 62.000 millones en depósitos e inversiones financieras en el exterior.












