Nada más ni menos que quince hogares aledaños al centro Beraca, ubicado en las calles 25 de Mayo y Zelmar Michellini –antes comité político al servicio del intendente de turno–, denuncian múltiples abusos por parte de la Iglesia Misión Vida y Las autoridades de la zona: desde brutales niveles de contaminación sonora a altas horas de la madrugada y entre semana, hasta groseras infracciones de tránsito (uno de los consultados por este medio denunció y, a su vez, proveyó evidencia fotográfica de vehículos estacionados en doble fila y sin balizas).
El nombre que parece repetirse de vecino a vecino es el de la edila Carolina Batista, esposa del pastor Gabriel Irigaray –de la misma Iglesia Misión Vida– quien, según denuncian varias familias, sería en parte responsable de la falta de control en la zona y de que las autoridades correspondientes hagan la «vista gorda» ante estos atropellos.
A esta completa e improcedente falta de civismo y negligencia legal se suma el hecho nada menor de que las familias de la localidad deban convivir con jóvenes –y no tan jóvenes– con serios problemas de adicción, que adoptan actitudes patoteriles ante los vecinos más mayores y que, de a ratos, parecen cumplir el papel de siervos de los mandamases de dicha iglesia.
Desde La Derecha Diario queremos dejar claro nuestro total compromiso y respeto por la religión del prójimo, siempre y cuando ésta no incurra en libertinaje ni en faltas de respeto que pongan en entredicho la sana convivencia de los vecinos de la zona o la laicidad de terceros y extraños.
Porque en este caso malestar entre los vecinos ha llegado a tal punto que, varios de ellos reclaman vehementemente el accionar de un fiscal o juez de oficio. Y quizás sea el momento de que las autoridades cumplan con el rol que se les ha asignado.