El gremio docente frenó la actividad entre el 28 de septiembre y el 3 de octubre, con acatamiento dispar, mientras los alumnos quedan en el medio de una disputa política.
Los docentes nucleados en ADIUC iniciaron este lunes un paro de seis días en la Universidad Nacional de Córdoba, que se extiende hasta el sábado 3 de octubre, en reclamo de un aumento salarial y del cumplimiento de la ley de financiamiento universitario. La medida, que se replica en los colegios preuniversitarios Manuel Belgrano y Monserrat, tiene un acatamiento dispar, lo que sugiere que no todo el cuerpo docente comparte la decisión del gremio.
Quienes quedan en el medio del conflicto son los estudiantes, que ven interrumpido el cursado durante seis días sin haber participado de la decisión y con el riesgo de atrasar el avance de sus carreras. En los colegios Belgrano y Monserrat, además, el paro alcanza a adolescentes que dependen del dictado regular de clases para sostener su trayecto escolar.
Según el comunicado del gremio, tras dos paritarias frustradas en las que se ofreció un 3%, los docentes quieren "dar la pelea", y advierten que una cautelar vigente obligaría a un aumento cercano al 34%. La convocatoria se realizó junto con COAD, el gremio docente de la Universidad Nacional de Rosario, y se extiende a todas las organizaciones que decidan sumarse.
Son los estudiantes los verdaderos perjudicados por esta medida política del gremialismo universitario.
Los estudiantes de la UNC, los grandes perjudicados del paro de ADIUC
El propio documento de ADIUC deja ver el tono político de la medida: describe a un Gobierno acorralado en lo jurídico y en lo político, y llama a multiplicar los espacios de organización con vistas a la quinta marcha federal universitaria. Es un lenguaje de confrontación que poco tiene que ver con la situación cotidiana de quienes cursan.
En lugar de buscar herramientas que no afecten el dictado de clases, el gremio optó por la medida de fuerza más costosa para los alumnos, en un contexto en el que el Gobierno nacional sostiene el equilibrio fiscal como prioridad de su gestión. El reclamo puede ser discutible o no, pero el costo de la protesta lo pagan quienes no tienen voz en la mesa de negociación.
Con un paro que llega hasta el sábado 3 de octubre y un acatamiento desparejo, el saldo inmediato es una semana de actividad interrumpida para los estudiantes de la UNC, mientras el conflicto se endurece sin una salida a la vista. Una vez más, los alumnos son los primeros en pagar las consecuencias de una disputa que se libra entre el sindicalismo docente y el Gobierno.