La candidata insistió en los efectos del desempleo, la violencia y la pobreza en las mujeres, reconociendo que hay zonas tomadas por bandas delictivas. Pero pasó por alto que esas mismas zonas se fortalecieron durante los gobiernos de la Revolución Ciudadana, cuando se descuidó la seguridad ciudadana y el fortalecimiento institucional.
Durante su discurso, González afirmó haber sido blanco de ataques personales y amenazas, pero evitó detallar propuestas específicas para enfrentar las bandas o reformar la justicia. En vez de propuestas concretas, optó por un tono confrontativo que no ofreció soluciones claras a los problemas estructurales del país.
Mientras tanto, la administración de Noboa ha logrado contener los picos de violencia en ciudades clave y ha reforzado la cooperación internacional para combatir el crimen organizado. Estas acciones han mejorado la percepción de seguridad, especialmente en sectores vulnerables. Frente a las declaraciones de González, un analista político comentó: “El país necesita soluciones, no discursos victimistas. Noboa, con errores y aciertos, está tomando decisiones complejas que muchos evadieron en el pasado”.
En momentos donde el país exige responsabilidad, el contraste entre una candidata enfocada en la confrontación y un presidente que enfrenta con hechos la realidad, se vuelve evidente. La ciudadanía deberá decidir entre discursos emocionales o caminos responsables hacia el futuro.