El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegará la próxima semana a Francia para participar en la cumbre del G7 con una agenda marcada por la situación en Oriente Medio y las negociaciones en curso con Irán, que podrían desembocar en un acuerdo destinado a reducir las tensiones regionales y restablecer la seguridad en una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
La Casa Blanca confirmó que Trump viajará a la ciudad de Évian para asistir al encuentro anual de las principales economías industrializadas. Al margen de las sesiones oficiales del Grupo de los Siete, el mandatario estadounidense mantendrá reuniones bilaterales con varios líderes árabes considerados socios estratégicos de Washington.
Entre los encuentros programados figuran reuniones con el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani; el presidente de Egipto, Abdel Fattah el-Sisi; y el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan. Según funcionarios de la administración, también se exploró la posibilidad de una reunión con representantes de Arabia Saudita, aunque problemas de agenda impidieron concretarla durante esta visita.

La actividad diplomática de Donald Trump se produce en medio de crecientes expectativas sobre un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Funcionarios pakistaníes afirmaron que ambas partes podrían alcanzar un entendimiento en un plazo breve, lo que abriría una nueva etapa en las relaciones regionales tras meses de tensión y enfrentamientos indirectos.
Uno de los puntos centrales de las conversaciones gira en torno al Estrecho de Ormuz, considerado una arteria clave para el comercio energético mundial. Una parte significativa del petróleo y del gas que se comercializa internacionalmente atraviesa esta vía marítima, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento tiene repercusiones inmediatas sobre los mercados globales.
De acuerdo con altos funcionarios estadounidenses, la administración Trump considera indispensable que Irán garantice la libre navegación por el estrecho como condición para avanzar hacia una reducción de las medidas de presión impuestas por Washington. El objetivo es asegurar que el tránsito comercial pueda desarrollarse sin restricciones ni amenazas para los buques internacionales.










