Washigton y La Habana negocian la salida del dictador castrista del poder y la apertura económica de la isla.
El gobierno del presidente Donald Trump está negociando la salida de Miguel Díaz-Canel del poder, según pudo saber el New York Times, quien mantuvo conversaciones con cuatro personas que están participando en las negociaciones sobre el futuro de la isla caribeña gobernada por el comunismo y sumida en la miseria.
Dicho diario asegura que el equipo de Trump ha señalado a los negociadores cubanos que el actual dictador -que representa a la vieja guardia del castrismo- debe irse, dejando en manos de La Habana los pasos a seguir. Además, debido a la falta de oposición en la isla, los asesores estadounidenses buscan la “obediencia del régimen” más que un cambio total de régimen.
Según la visión de los funcionarios trumpistas en la Casa Blanca, remover al jefe de Estado cubano permitiría impulsar reformas económicas estructurales que Díaz Canel probablemente no respaldaría, dijo una de las fuentes. La marcha del dictador le daría a Trump otra victoria en su política exterior y le permitiría decirle al público estadounidense que logró derribar a otro gobierno de izquierda en la región, tal como lo hizo con Venezuela.
Trump está cerca de liberar a Cuba de la dictadura comunista.
Apertura económica y liberación de presos políticos
Trump también quiere que el régimen aparte del poder a algunos funcionarios veteranos que siguen comprometidos con las ideas comunistas de Fidel Castro, además de presionar por la liberación de presos políticos, un objetivo histórico de la política estadounidense.
Desde el punto de vista económico, las conversaciones apuntan a que Cuba abra gradualmente su economía a empresarios y compañías estadounidenses, sentando así las bases para una relación de dependencia económica. En sintonía con esta postura, Washington sugirió que Cuba privatice su sector petrolero, aunque las autoridades castristas por el momento se niegan a dar ese paso.
Díaz Canel encabeza el gobierno cubano desde 2021 y le quedan dos años más en el poder. Durante su mandato, millones de ciudadanos abandonaron el país y el deterioro económico en la isla desencadenó en una crisis humanitaria. El lunes, la red eléctrica colapsó y todo el país quedó a oscuras debido a que la dictadura dejó de recibir importaciones de petróleo provenientes de Venezuela desde hace tres meses.
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, es quien ha emergido como uno de los principales negociadores con Estados Unidos, manteniendo contacto directo con el secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, quien es hijo de inmigrantes cubanos. Se cree que "Raulito" seguiría manejando los hilos del gobierno tras la salida de Díaz-Canel.
Otro miembro de la familia que gobierna Cuba hace más de 60 años, Oscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro, quien fue designado vice primer ministro de Cuba a fines del año pasado, dio el lunes una entrevista a una cadena de noticias estadounidense en la que habló de abrir el país a la inversión extranjera, dando a entender que, gracias a Trump, Cuba podrá ser libre tras décadas de comunismo.