
Aplastante victoria de la derecha en las elecciones de Rumanía
Luego de que las autoridades rumanas, con apoyo de la Unión Europea hayan anulado las elecciones pasadas, el candidato de derecha se alzó con la victoria.
El líder del partido de derecha AUR, George Simion, ha ganado las elecciones presidenciales de Rumanía tras imponerse en la segunda vuelta al candidato independiente pro occidental Nicușor Dan.
Con esta victoria, Simion, de 38 años, se convierte en un gran aspirante para ser el nuevo presidente del país, marcando un giro significativo hacia el anti globalismo y el euroescepticismo en una nación miembro de la Unión Europea y de la OTAN.
Simion ya ha liderado la primera vuelta con un 40,1% de los votos, impulsado por un fuerte respaldo del electorado tanto dentro del país como en la diáspora, especialmente en Italia y España, donde obtuvo más del 75% de los sufragios.

Simion, consolidó ese apoyo gracias a un discurso centrado en la soberanía nacional, la crítica a la Unión Europea, y su cercanía ideológica al movimiento ''Make America Great Again'' del presidente estadounidense Donald Trump.
A su vez, el flamante ganador de estas elecciones rumanas ha mostrado un gran fanatismo y admiración por el presidente argentino, Javier Milei. Simion destacó la labor del argentino para sacar al país de los grandes problemas económicos y sociales dejados por el gobierno izquierdista de Alberto Fernandez y el kirchnerismo.
En contraste, su rival, Nicușor Dan, alcalde de Bucarest y candidato sorpresa que emergió como segunda fuerza en la primera vuelta, representaba una opción moderada y pro europea.
A pesar de sus esfuerzos por movilizar el voto urbano y tecnocrático, no logró frenar el gran ascenso de Simion, cuyo mensaje caló hondo entre los votantes decepcionados con la clase política tradicional.
La elección representa un fuerte revés para la coalición de gobierno, compuesta por los partidos históricos PSD (socialdemócrata), PNL (progresista) y UDMR/RMDSZ (representante de la minoría húngara), que había apostado por el ex senador Crin Antonescu como candidato único.

Antonescu fue eliminado en la primera vuelta en una contienda que evidenció la pérdida de conexión de los partidos tradicionales con su base electoral, especialmente en las zonas rurales donde la movilización fue baja.
Simion ha prometido gobernar con mano firme, defendiendo los valores tradicionales y la independencia nacional frente a las presiones de Bruselas.
Durante su campaña, criticó abiertamente la ayuda militar a Ucrania, se mostró escéptico del papel de la UE en la política rumana y reafirmó su oposición a lo que considera una subordinación excesiva del país a los intereses extranjeros. De hecho, mantiene prohibiciones de entrada a Ucrania y Moldavia.

El máximo candidato a ser presidente rumano llega al balotaje en un contexto internacional complejo. Rumanía ha sido hasta ahora un aliado clave de la OTAN en la región, apoyando a Ucrania con equipamiento militar y logístico.
La elección de Simion plantea incertidumbre sobre el futuro de esta colaboración, en un momento en que la estabilidad del flanco oriental de la OTAN es crucial ante la prolongada invasión rusa a Ucrania.
Analistas políticos advierten que su llegada al poder podría alejar a Rumanía de sus actuales compromisos con la UE y la OTAN, afectar de forma moderadamente positiva la inversión extranjera y disminuir la polarización interna.
Aunque el rol presidencial en Rumanía es semi-ejecutivo, Simion será capaz de ejercer influencia significativa al comandar las Fuerzas Armadas, presidir el Consejo Supremo de Defensa y nombrar al primer ministro, fiscales, jueces y jefes de los servicios de inteligencia.

Simion también ha cultivado vínculos con otros líderes nacionalistas en Europa Central. Antes de la segunda vuelta, expresó su apoyo a Karol Nawrocki, candidato nacionalista en las elecciones presidenciales de Polonia, e indicó que tanto Rumanía como Polonia necesitan ''presidentes MAGA'' para fortalecer su alianza con Estados Unidos bajo una visión conservadora y nacionalista.
Esta victoria confirma el auge de la derecha en Europa del Este y representa una sacudida al sistema político rumano, ya debilitado por la injusta anulación de las elecciones de diciembre de 2024, que fueron canceladas tras acusaciones de interferencia rusa en favor del candidato Calin Georgescu, quien más tarde fue vetado de competir de forma ilegal.
Simion, sin embargo, se ha mantenido cercano a Georgescu, quien incluso votó junto a él en la segunda vuelta.
Con un posbile mandato de cinco años por delante, George Simion tendrá la oportunidad de reconfigurar el rumbo político de Rumanía. Su desafío inmediato será gobernar un país dividido, bajo el escrutinio de sus aliados internacionales, y con la responsabilidad de equilibrar su retórica nacionalista con las realidades geopolíticas y económicas de una nación profundamente integrada en estructuras occidentales.

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