El Gobierno de Letonia ha decidido reforzar las medidas de seguridad en varias instalaciones estratégicas del país después de recibir información de inteligencia que apunta a la posibilidad de que Rusia esté preparando operaciones contra infraestructura crítica en la región del Báltico. La decisión se produce en un contexto de creciente tensión entre Moscú y los países miembros de la OTAN, mientras continúa la guerra en Ucrania.
El primer ministro letón, Andris Kulbergs, confirmó en una entrevista que las autoridades han incrementado la vigilancia en instalaciones consideradas esenciales para la seguridad nacional. Entre ellas se encuentra el enorme depósito subterráneo de gas de Incukalns, una de las principales reservas energéticas del país, así como una central hidroeléctrica situada aguas arriba de la capital, Riga.
Según explicó Kulbergs, el gobierno considera que la situación de seguridad se ha deteriorado debido a la evolución del conflicto en Ucrania. A su juicio, las dificultades militares que enfrenta Rusia en el frente podrían aumentar el riesgo de que el Kremlin recurra a acciones híbridas o de sabotaje contra países vecinos como una forma de obtener victorias rápidas fuera del campo de batalla.
El mandatario señaló que, en este escenario, ninguna posibilidad puede descartarse y que las autoridades están actuando con prudencia para proteger instalaciones cuya interrupción podría afectar gravemente el suministro energético y otros servicios esenciales del país.
El primer ministro de Letonia aseguró que está reforzando la seguridad en instalaciones clave frente a reportes de potenciales ataques y sabotajes rusos
Las medidas adoptadas por Letonia llegan pocos días después de que dirigentes de los países bálticos y de Polonia advirtieran públicamente que diversas agencias occidentales de inteligencia han detectado indicios sobre posibles planes rusos para atacar infraestructura crítica en la región.
Aunque los detalles específicos permanecen clasificados, las autoridades consideran que las amenazas podrían materializarse mediante operaciones de sabotaje, ataques selectivos o acciones híbridas destinadas a generar inestabilidad sin desencadenar un enfrentamiento militar convencional con la OTAN.
Ante este panorama, Kulbergs reveló que mantuvo conversaciones con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, a quien solicitó un incremento de las capacidades defensivas desplegadas en el Báltico. Entre las peticiones presentadas figuran el envío de más sistemas de defensa antiaérea y un mayor número de tropas aliadas para fortalecer el flanco oriental de la alianza.
Kulbergs asumió el cargo de primer ministro el mes pasado tras la caída del gobierno anterior. Su predecesora, Evika Silina, presentó su dimisión el 14 de mayo en medio de fuertes críticas por la incapacidad de las autoridades para impedir que varios drones procedentes del conflicto en Ucrania penetraran en el espacio aéreo letón.
Según Kiev, esos aparatos fueron desviados deliberadamente por sistemas rusos de guerra electrónica, alterando su trayectoria original y provocando que ingresaran accidentalmente en territorio de países vecinos.
Letonia le habría solicitado al secretario general de la OTAN que aumente las capacidades defensivas destinadas a la región del Báltico
La preocupación también ha aumentado en Lituania, que esta semana anunció un refuerzo similar de la seguridad alrededor de instalaciones relacionadas con el transporte y la energía.
El presidente lituano, Gitanas Nauseda, confirmó que su país dispone de información de inteligencia que apunta a la preparación de posibles operaciones cinéticas dirigidas contra infraestructura crítica. Aunque aclaró que no existen datos precisos sobre los objetivos o la fecha de un eventual ataque, afirmó que las autoridades consideran suficientemente creíbles las advertencias como para adoptar medidas preventivas.
Nauseda indicó que las amenazas no apuntan a una invasión a gran escala, sino a ataques limitados y cuidadosamente seleccionados contra instalaciones estratégicas cuya afectación podría generar importantes consecuencias económicas y de seguridad.
Por otro lado, Lituania, también ha afirmado que se encuentra reforzando las capacidades defensivas y su presidente aseguró que no hay indicios de una invasión rusa
Por su parte, el presidente de Letonia, Edgards Rinkevics, aseguró durante una conferencia de prensa celebrada en Vilna junto a Nauseda que la información compartida entre los servicios de inteligencia de distintos miembros de la OTAN demuestra que ya se han detectado intentos de sabotaje vinculados a Rusia.
Aunque no especificó qué países habrían sido objeto de esas acciones, afirmó que diversas agencias aliadas han documentado actividades destinadas a debilitar la seguridad regional y poner a prueba la capacidad de respuesta de los Estados bálticos.
Moscú rechazó las acusaciones
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó las advertencias emitidas por los gobiernos bálticos como una nueva campaña de ''alarmismo'' destinada, según afirmó, a preparar a la opinión pública para una mayor militarización de Europa del Este.
Peskov sostuvo que Lituania, Letonia y el resto de los países bálticos utilizan la amenaza rusa para justificar el despliegue de más tropas, armamento e infraestructura militar de la OTAN en la región.
Según el portavoz ruso, construir la imagen de Rusia como un enemigo constituye una estrategia política que permite fortalecer la presencia de la alianza atlántica cerca de las fronteras rusas.
Mientras ambas partes mantienen posiciones enfrentadas, los gobiernos bálticos continúan reforzando la protección de sus instalaciones estratégicas y estrechando la coordinación con la OTAN, convencidos de que el actual contexto de seguridad exige elevar el nivel de preparación frente a posibles amenazas híbridas o actos de sabotaje.
El gobierno de Putin desmintió los reportes relacionados con un ataque en el Báltico y criticó a los países occidentales