Lituania advirtió que Rusia podría estar considerando utilizar drones de fabricación ucraniana capturados durante la guerra para realizar posibles ataques de falsa bandera contra infraestructuras críticas en países de la región del Báltico, con el objetivo de culpar a Kiev y debilitar el respaldo de la OTAN a Ucrania.
El ministro de Defensa lituano, Robertas Kaunas, afirmó que los servicios de inteligencia de su país han identificado como un escenario posible que Moscú lleve a cabo operaciones cinéticas no convencionales contra instalaciones estratégicas en la región. Según explicó, Rusia habría recuperado fragmentos y componentes de drones ucranianos derribados durante ataques y defensas en el conflicto, lo que le permitiría reconstruir dispositivos similares para utilizarlos en una operación de engaño.
''Rusia tiene esas piezas o fragmentos de drones y es capaz de construirlos, adaptarlos y convertirlos en un dispositivo funcional'', señaló Kaunas. El funcionario indicó que el uso de un supuesto dron ucraniano en un ataque contra un objetivo del Báltico sería, según la evaluación de las autoridades lituanas, el escenario de falsa bandera considerado más probable.
El ministro de Defensa lituano advirtió por posibles ataques de falsa bandea provocados por Rusia dentro de territorio báltico
De acuerdo con el ministro, una operación de este tipo tendría como uno de sus principales objetivos generar dudas dentro de la Alianza Atlántica y reducir el apoyo occidental a Ucrania. Sin embargo, Kaunas aseguró que los países aliados no permitirán que una eventual estrategia de desinformación rusa afecte su compromiso con Kiev.
Las declaraciones de Lituania ocurren en un contexto de creciente preocupación en el flanco oriental de la OTAN, donde varios países han alertado sobre posibles acciones híbridas de Moscú destinadas a presionar a sus vecinos y poner a prueba la unidad occidental.
Polonia y Letonia también han expresado recientemente inquietudes similares. El primer ministro polaco, Donald Tusk, afirmó el 25 de julio que los países de la zona comparten la percepción de que la situación de seguridad es ''altamente inestable'' y advirtió que podrían producirse nuevas escaladas durante los próximos meses.
Durante una cumbre de naciones del flanco oriental de la OTAN celebrada en Gdansk, Tusk señaló que los países fronterizos con Rusia, Bielorrusia y Ucrania deben prepararse ante posibles escenarios de crisis debido a su exposición directa a las consecuencias del conflicto.
El primer ministro de Polonia advirtió acerca de la vulnerabilidad que enfrenta la región frente a Rusia y también sugirió la posibilidad de una posible escalada militar en los próximos meses
En Letonia, el Gobierno reforzó la seguridad en instalaciones consideradas estratégicas después de recibir información de inteligencia sobre posibles amenazas contra infraestructuras críticas. El primer ministro Andris Kulbergs informó que se incrementó la vigilancia en lugares como el almacenamiento subterráneo de gas de Incukalns y zonas cercanas a una represa hidroeléctrica ubicada aguas arriba de Riga.
Kulbergs afirmó que, debido a las dificultades que Rusia enfrenta en el campo de batalla en Ucrania, Moscú podría buscar obtener una ''victoria rápida'' mediante acciones híbridas. Según el funcionario, la posibilidad de ataques selectivos contra objetivos estratégicos no puede descartarse.
Lituania también anunció previamente un aumento de la protección alrededor de instalaciones energéticas y de transporte tras recibir información sobre posibles planes rusos contra infraestructura crítica. El presidente lituano, Gitanas Nauseda, reconoció que existían datos sobre posibles operaciones cinéticas limitadas, aunque no necesariamente ataques de gran escala.
El presidente de Lituania reconoció que la inteligencia prevé posibles operaciones rusas en el Báltico y reforzó la seguridad en plantas de energía
Estonia, por su parte, adoptó una postura más moderada. El coronel Ants Kiviselg, jefe del Centro de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa estonias, afirmó que las recientes advertencias sobre posibles provocaciones rusas deben analizarse también dentro del marco de la guerra informativa de Moscú contra Occidente. Según explicó, actualmente no existen indicios de preparativos militares rusos para una operación en los países bálticos en el corto plazo.
Las tensiones aumentan mientras Ucrania intensifica sus ataques con drones de largo alcance contra objetivos dentro de Rusia. Kiev y varios países de la OTAN han acusado a Moscú de utilizar interferencias electrónicas para desviar drones ucranianos hacia espacio aéreo aliado, mientras que Rusia sostiene que Ucrania dirige deliberadamente ataques transfronterizos.
El Kremlin ha rechazado repetidamente las acusaciones de que busca intimidar a los países miembros de la OTAN y ha calificado esas advertencias como intentos de generar temor. Sin embargo, las autoridades bálticas mantienen la alerta y aseguran que la protección de infraestructuras estratégicas es una prioridad ante un escenario de creciente competencia híbrida entre Rusia y Occidente.
El gobierno de Vladimir Putin rechazó la información proveniente de los servicios de inteligencia de los países occidentales