Una nueva ronda de bombardeos entre Rusia y Ucrania dejaron un importante saldo de víctimas civiles en las últimas horas.
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La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a intensificarse con una nueva ola de ataques con drones y bombardeos que dejaron múltiples víctimas civiles en ambos bandos, en medio de acusaciones cruzadas y sin avances hacia un alto el fuego.
Autoridades rusas denunciaron este martes que ataques con drones ucranianos causaron la muerte de al menos cinco civiles, entre ellos un niño de 12 años y sus padres, en la región rusa de Vladímir. Según el gobernador regional, los drones impactaron un edificio residencial durante la noche, destruyendo el apartamento donde se encontraba la familia. El hecho fue presentado por Moscú como una muestra de la creciente capacidad de Ucrania para golpear territorio ruso.
En paralelo, en zonas del sureste de Ucrania bajo control de Rusia también se reportaron ataques atribuidos a Kiev. El gobernador prorruso de Zaporiyia, Yevgeny Balitsky, informó que un dron impactó una escuela en la localidad de Velikaya Znamenka. El ataque dejó seis heridos graves, entre ellos cinco niños, y provocó la muerte de un funcionario local que colaboraba en la evacuación del edificio en el momento del impacto.
Asimismo, en la región de Jersón controlada por Rusia, el gobernador instalado por Moscú reportó la muerte de una mujer en su vivienda tras otro ataque con drones. Estas informaciones no pudieron ser verificadas de forma independiente, mientras que autoridades ucranianas rechazaron las acusaciones y sostuvieron que Rusia continúa ejecutando ataques sistemáticos contra civiles en territorio ucraniano.
Rusia denunció que Ucrania lanzó fuertes ataques contra varias regiones que dejaron varias bajas civiles
Por su parte, Ucrania denunció que las fuerzas rusas lanzaron una serie de ofensivas en el sureste del país que dejaron al menos ocho muertos y más de dos decenas de heridos en un solo día. En la región de Dnipropetrovsk, el gobernador Oleksandr Ganzha señaló que tropas rusas atacaron dos autobuses civiles en la ciudad de Nikopol y zonas cercanas.
Según el reporte oficial, un dron FPV (de control en primera persona) impactó contra un colectivo que se aproximaba a una parada en el centro de la ciudad, causando la muerte de cuatro personas y dejando al menos 16 heridos. Posteriormente, un segundo autobús fue alcanzado en una comunidad vecina, lo que dejó cinco heridos adicionales.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski, condenó los ataques y acusó a Rusia de intensificar la violencia en lugar de avanzar hacia un cese de hostilidades, especialmente en un contexto en el que se había planteado la posibilidad de una tregua por la Pascua. En un mensaje difundido en redes sociales, el mandatario criticó a quienes, según él, buscan debilitar las sanciones contra Moscú mientras continúan los ataques.
El mandatario ucraniano por su parte acusó a Rusia de perpetrar la guerra e intensificar la violencia
En la ciudad de Jersón, ubicada a pocos kilómetros del frente, autoridades locales denunciaron un ataque sostenido de aproximadamente 30 minutos contra una zona residencial. El bombardeo dejó cuatro personas mayores fallecidas y siete heridos. Funcionarios ucranianos y organizaciones de derechos humanos han advertido que este tipo de ataques, particularmente con drones FPV, se han vuelto cada vez más frecuentes y afectan directamente a la población civil.
Zelenski describió la situación en Jersón como una amenaza constante para los habitantes, señalando que los civiles son blanco recurrente de los ataques. Rusia, por su parte, ha negado de forma reiterada que sus fuerzas apunten deliberadamente a objetivos civiles, a pesar de las denuncias y del elevado número de víctimas registradas desde el inicio de la invasión en 2022.
Sin avances concretos hacia una solución diplomática, el conflicto continúa escalando en intensidad. Mientras ambas partes intercambian acusaciones, los ataques recientes reflejan el alto costo humano de una guerra prolongada, en la que la población civil sigue siendo la más afectada.
Rusia lanzó varios ataques con drones a distintas regiones ucranianas, destruyendo propiedad privada y provocando bajas civiles