El debate sobre inmigración y soberanía cultural vuelve a sacudir a Europa, esta vez en torno a un proyecto que se ha transformado en símbolo de una discusión mucho más profunda: el avance del islam político en el continente. En medio de crecientes cuestionamientos a las políticas migratorias, la construcción de la mayor mezquita de Europa en Francia encendió alarmas tanto a nivel político como social. La protagonista es la Eyyûb Sultan, o Gran Mezquita de Estrasburgo, impulsada por la organización turco-islamista Millî Görüş. El complejo se levanta en Estrasburgo, en el barrio de Meinau, bajo la dirección de la Confederación Islámica del Millî Görüş (CIMG), una federación de origen turco con fuerte presencia en Europa. El proyecto, iniciado en 2017, contempla una sala de oración para miles de fieles, minaretes de más de 40 metros de altura, espacios educativos y comunitarios y una arquitectura inspirada en la tradición otomana.
Según sus promotores, el complejo ocupará más de 15.000 m² y tendrá un costo estimado de 32 millones de euros (unos 37,8 millones de dólares). Una vez finalizado, superará en tamaño a cualquier otra mezquita del continente, convirtiéndose en un símbolo visible del islam en el corazón de Europa, a pocos kilómetros del Parlamento Europeo. Las obras avanzan a ritmo sostenido: en 2025 se instalaron los remates de los minaretes y se intensificaron las campañas de donaciones, que han recaudado millones de euros en pocos días.
La Mezquita en Estrasburgo
El proyecto quedó en el centro de una fuerte controversia política desde sus primeras etapas. En 2021, el Consejo Municipal de Estrasburgo aprobó, por 42 votos a favor y 7 en contra, una subvención de aproximadamente 2,5 millones de euros (también referida como 2,56 millones de euros) para financiar la construcción. La decisión, impulsada por la gestión ecologista de Europa Ecología Los Verdes (EELV), desató una reacción inmediata del gobierno nacional.
El entonces ministro del Interior, Gérald Darmanin, denunció públicamente que se trataba de “financiar una injerencia extranjera en el suelo francés”, y advirtió: “El alcalde verde de Estrasburgo financia una mezquita apoyada por una federación que se negó a firmar la carta de principios del Islam en Francia y que defiende un Islam político. Espero que todos abran los ojos y que la ley de separatismo se vote y promulgue pronto”.
En la misma línea, la ministra de Ciudadanía, Marlène Schiappa, sostuvo que “los alcaldes del partido EELV están en una pendiente muy resbaladiza con respecto al islamismo radical” y que los ecologistas “coquetean cada vez más peligrosamente con las tesis del islamismo radical”.
La polémica escaló hasta la Justicia, que en 2022 anuló la subvención, obligando a la asociación promotora a retirar la solicitud. Desde entonces, el financiamiento se sostiene exclusivamente mediante aportes privados y campañas digitales. No obstante, el episodio dejó al descubierto las tensiones entre el gobierno central y las autoridades locales.
Mezquita en Estrasburgo
Por su parte, la alcaldesa de Estrasburgo, Jeanne Barseghian, defendió la decisión municipal y denunció una “instrumentalización política” por parte del gobierno. “Desde mi elección en julio de 2020 y hasta el tuit publicado el 23 de marzo por el ministro del Interior, el Estado no había hecho ninguna advertencia sobre este proyecto ni sobre la asociación que lo lleva”, afirmó en una carta dirigida al presidente francés.
Detrás del proyecto aparece una organización con fuerte peso político e ideológico. Millî Görüş, fundada en los años 60 por Necmettin Erbakan, representa una corriente islamo-conservadora que ha influido directamente en la trayectoria del actual presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Aunque Erdogan llegó a afirmar en 2001: “Me quité la camiseta de Milli Görüs. Olviden el pasado, somos un nuevo partido”, los vínculos históricos y políticos siguen siendo objeto de debate.
La organización no solo fue criticada por sus supuestas conexiones con el gobierno turco, sino también por negarse a firmar la “Carta de Principios para el Islam de Francia”, promovida por el presidente Emmanuel Macron en su estrategia contra el separatismo. Además, se le atribuye haber contribuido a la retirada de Turquía del Convenio de Estambul, al que acusaban de “destruir la unidad familiar y de fomentar la homosexualidad”.
Con presencia en 12 países europeos, así como en Australia y Canadá, y una comunidad estimada en 350.000 miembros, Millî Görüş se ha consolidado como una de las principales redes islámicas del continente. En Alemania, donde tiene su sede en Colonia, gestiona más de 300 mezquitas y es considerada la segunda comunidad islámica más grande del país, aunque permanece bajo vigilancia de los servicios de inteligencia por sus “tendencias islamistas”.