Rusia intensificó su acercamiento energético y político con China en medio de crecientes tensiones globales, ofreciendo aumentar el suministro de petróleo y gas al gigante asiático ante posibles interrupciones derivadas del conflicto en Medio Oriente. El anuncio fue realizado por el canciller Sergei Lavrov durante su visita oficial a Beijing, donde mantuvo reuniones con el totalitario Xi Jinping.
Según declaraciones recogidas por agencias rusas, Moscú está en condiciones de compensar cualquier déficit energético que enfrente China, así como otros países interesados en mantener relaciones ''igualitarias y mutuamente beneficiosas''. La oferta se produce en un contexto de creciente volatilidad en los mercados energéticos, impulsada por la guerra en Medio Oriente y las tensiones entre potencias globales.
El fortalecimiento de los lazos entre Rusia y China se da tras el quiebre definitivo entre Moscú y Europa, luego de la invasión de Ucrania en 2022. Desde entonces, el Kremlin ha reorientado sus exportaciones de hidrocarburos hacia Asia. Actualmente, China e India absorben hasta el 90% del crudo ruso, consolidándose como los principales socios energéticos de Moscú.














