El gobierno español, encabezado por el comunista Pedro Sánchez, ha profundizado su línea hostil hacia Israel al cancelar un contrato de 700 millones de euros (más de 800 millones de dólares) destinado a la adquisición de lanzacohetes de diseño israelí.
La decisión llega acompañada de un paquete de nueve medidas que el presidente socialista presentó como acciones para “prevenir un genocidio en Gaza”, una acusación considerada infundada y rechazada tajantemente por Israel y Estados Unidos.
El acuerdo suspendido contemplaba la compra de 12 sistemas SILAM, la versión española de la plataforma PULS desarrollada por Elbit Systems, considerada por analistas como un componente clave para modernizar la artillería española.
Lo llamativo es que este encargo se había realizado apenas tres días después de la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023, el ataque terrorista que marcó el inicio de la actual guerra en Gaza.
No se trata de un caso aislado. Madrid ya había frenado en octubre de 2023 un contrato de 6 millones de euros para la adquisición de munición de 9 mm destinada a la Policía Nacional. Además, en junio salió a la luz la cancelación de otro acuerdo, valorado en 287 millones de euros, para la producción con licencia de 168 lanzadores de misiles antitanque de la compañía israelí Rafael Advanced Defense Systems.
Según informes, el Ejecutivo de Sánchez busca avanzar en una revisión sistemática destinada a retirar armamento y tecnología israelí de sus Fuerzas Armadas, una medida que, más allá del discurso oficial, se interpreta en Israel como un alineamiento político con sectores que promueven el aislamiento internacional del Estado judío.








