El gobierno español, encabezado por el comunista Pedro Sánchez, ha profundizado su línea hostil hacia Israel al cancelar un contrato de 700 millones de euros (más de 800 millones de dólares) destinado a la adquisición de lanzacohetes de diseño israelí.
La decisión llega acompañada de un paquete de nueve medidas que el presidente socialista presentó como acciones para “prevenir un genocidio en Gaza”, una acusación considerada infundada y rechazada tajantemente por Israel y Estados Unidos.
El acuerdo suspendido contemplaba la compra de 12 sistemas SILAM, la versión española de la plataforma PULS desarrollada por Elbit Systems, considerada por analistas como un componente clave para modernizar la artillería española.










