Un atacante palestino armado con un cuchillo hirió a dos personas en un hotel
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Un nuevo ataque terrorista sacudió a Israel el viernes por la tarde, cuando un hombre armado con un cuchillo hirió a dos personas en un hotel del kibutz Tzuba, a pocos kilómetros de Jerusalén. Según informó la Policía de Israel, las víctimas son un hombre de 50 años, que se encuentra en estado crítico, y un joven de 23 años con heridas de mediana gravedad.
El ataque, perpetrado dentro de las instalaciones del hotel, puso en evidencia una vez más la amenaza constante del terrorismo palestino incluso en espacios que representan la vida cotidiana y el turismo israelí.
El agresor, un residente árabe del campo de refugiados de Shuafat en Jerusalén Este, había sido contratado como lavaplatos por el hotel.
Police officers at the crime scene
La rápida intervención de un oficial de policía que se encontraba fuera de servicio resultó crucial para evitar una tragedia mayor.
El agente, que participaba de un evento familiar en el lugar, describió cómo logró contener al atacante sin abrir fuego, reduciéndolo físicamente y esposándolo con la ayuda de otros presentes.
“Me percaté de la multitud que huía y entendí de inmediato que algo anormal sucedía. Mi prioridad fue proteger a los civiles. Al acercarme, vi a una persona apuñalada y le presté primeros auxilios, hasta descubrir que también mi primo había sido herido”, relató.
El servicio de emergencias Magen David Adom (MDA) atendió de inmediato a los heridos y los trasladó al hospital Hadassah de Ein Kerem. Mientras tanto, la Policía detuvo al agresor y a otros tres sospechosos vinculados con el ataque, desplegando refuerzos de la Guardia de Fronteras en la zona.
Este atentado refleja el desafío al que Israel debe hacer frente: la infiltración de terroristas en la vida civil bajo la apariencia de trabajadores.
La utilización de empleos en hoteles, restaurantes o centros comerciales como plataforma para atentar contra inocentes se ha convertido en un patrón preocupante.
El coraje del oficial de policía fuera de servicio, que evitó una masacre sin recurrir al arma de fuego, se erige como ejemplo de la determinación israelí de proteger la vida y mantener la calma incluso en medio de la violencia.